La fama automovilística es algo traicionero. Hoy te veneran y mañana te olvidan. Basta un paso en falso (un restyling fallido, un error de cálculo en el posicionamiento o una caída de la calidad) para que del amor del público no quede ni rastro. En su día, estos modelos atraían miradas de admiración y colas en los concesionarios. Ahora son objeto de disputas y decepciones.
Mercedes-Benz S-Class (W223) — lujo que ha perdido su magia
Potencia: 286–510 CV
Caja de cambios: automática
Tracción: trasera/total
Aceleración de 0 a 100 km/h: 4,4–6,4 s
Precio: desde 5 700 000 ₽
Cuando se habla de lujo sobre ruedas, lo primero que siempre viene a la mente es el Mercedes-Benz S-Class. La generación W222 se consideraba un referente: la encarnación del confort, la tecnología y el estatus. Pero con la llegada del W223, muchas cosas cambiaron.
El S-Class moderno es víctima de contradicciones. Hay más tecnología, pero parece que el alma se ha ido. Los clientes se quejan de pequeñas averías y de un montaje que no se corresponde con el precio del coche. Incluso Mercedes ha reconocido los problemas: el año pasado la producción tuvo que reducirse debido a la caída de la demanda. Cuando un buque insignia deja de inspirar, es una señal de alarma para toda la marca.
Scion xB II: cómo perder el carisma en una generación
Potencia: 160 CV
Caja de cambios: automática/mecánica
Tracción: delantera
Aceleración de 0 a 100 km/h: 8,6–9 s
La primera generación del Scion xB fue un soplo de aire fresco. Una simple caja sobre ruedas, con una carrocería cuadrada y carácter, conquistó al instante los corazones de los jóvenes. Lo llamaban "tostadora", con cariño, no con burla.
Pero el restyling de 2007 lo echó todo a perder. El coche creció, se hizo más pesado y perdió su característico diseño anguloso. De ser un audaz luchador urbano, el xB se convirtió en un monovolumen anodino. El público le dio la espalda, las ventas se desplomaron y, en 2015, el modelo se retiró silenciosamente de la producción. Quizás sea justo: es mejor irse a tiempo que observar el propio olvido.
Fiat 500: cuando la nostalgia deja de funcionar
Potencia: 118 CV
Caja de cambios: automática
Tracción: delantera
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9 s
Precio: desde 2,15 millones de ₽
El Fiat 500 es un símbolo. El pequeño italiano que regaló a la Europa de la posguerra la alegría de moverse. El renacimiento de 2007 fue un triunfo: diseño retro, carisma, título de "Coche del Año".
Pero, como suele ocurrir, no se puede celebrar eternamente. En septiembre, Fiat anunció la suspensión de la producción de la versión eléctrica 500e, sencillamente por falta de pedidos. Antes, la versión de gasolina también había desaparecido del mercado. La serie de coleccionista Collezione 1957 se convirtió en el aria de despedida del modelo.
Quizás el mundo simplemente se cansó de lo retro. Incluso los iconos más encantadores no son eternos.
Dodge Neon II: carácter perdido
Potencia: 133–230 CV
Caja de cambios: automática/mecánica
Tracción: delantera
Aceleración de 0 a 100 km/h: 6,1–12,4 s
Precio: desde 100 000 ₽ (de segunda mano)
A mediados de los 90, el Dodge Neon se convirtió en una verdadera sensación. Asequible, atractivo y fiable, simbolizaba el sueño americano a bajo costo. Pero cinco años después salió la segunda generación, y todo se derrumbó.
Las versiones cupé y deportivas ACR desaparecieron, quedando solo la "base" con un motor aburrido de 2,0 litros. Los fanáticos sintieron una traición. El intento de revivir el nombre Neon en 2016 fue un fiasco: bajo la insignia de Dodge se escondía un banal Fiat Tipo. El espíritu americano fue reemplazado por la pragmática italiana, y con ello se sentenció el modelo.
Jaguar F-Type: belleza sin futuro
Potencia: 300–450 CV
Caja de cambios: automática
Tracción: trasera
Aceleración de 0 a 100 km/h: 4,6–5,7 s
Precio: desde 4 000 000 ₽
El Jaguar F-Type debía ser el sucesor del legendario E-Type, un símbolo de estilo y velocidad. Los primeros años todo fue según lo planeado: críticas entusiastas, pruebas importantes, estatus de buque insignia del diseño británico.
Sin embargo, el tiempo fue implacable. A pesar de varios rediseños, para 2020 el interés se desvaneció. Los compradores no encontraron en el modelo actualizado esa chispa que alguna vez distinguió a Jaguar de sus competidores. En 2024, la producción del F-Type se completó definitivamente, en silencio, sin fanfarrias.
¿Cómo no perder el amor del público?
Cada uno de estos coches tuvo éxito, hasta que intentó "mejorarse" a sí mismo. Mercedes sobrecargó la tecnología, Scion perdió su individualidad, Fiat se estancó en lo retro, Dodge se olvidó de sus raíces y Jaguar, de la pasión.
La historia de estos modelos recuerda una simple verdad: un automóvil no es solo números y marketing. Son emociones. Y si la marca las pierde, recuperar el amor de los fanáticos es casi imposible.