Hasta hace relativamente poco, tener un coche propio se percibía como uno de los atributos obligatorios de una vida cómoda. Un coche ofrecía libertad de movimiento, independencia de los horarios del transporte público, la posibilidad de ir en cualquier momento a hacer recados, a la dacha, al campo o a visitar a familiares. Además, para muchos seguía siendo un símbolo de cierto éxito y estatus en la vida.
Sin embargo, en los últimos años la actitud hacia el transporte personal ha cambiado notablemente. Cada vez más personas se preguntan: ¿es realmente necesario un coche propio o sus funciones pueden ser asumidas por taxis, carsharing y transporte público? A primera vista, estos cambios pueden explicarse por los nuevos hábitos de la generación joven, que prefiere utilizar servicios en lugar de poseer cosas. Pero las razones de lo que está sucediendo son mucho más profundas y están en gran medida relacionadas con la cambiante situación económica.
El coche dejó de ser solo una compra
Hace unos años, la adquisición de un coche se percibía como una inversión costosa, pero bastante comprensible. El coche requería gastos de mantenimiento, pero a cambio proporcionaba comodidad y servía a su propietario durante muchos años.
Hoy en día, la estructura de costes es significativamente más compleja. Además de la compra en sí, el propietario debe tener en cuenta toda una lista de gastos asociados:
- pagos de préstamos para automóviles;
- seguro;
- combustible;
- mantenimiento técnico;
- reparación y compra de piezas de repuesto;
- cambio de neumáticos estacional;
- estacionamiento;
- lavado de coches;
- multas.
Estos gastos son especialmente notables para los propietarios de coches usados, donde la probabilidad de gastos imprevistos es significativamente mayor.
El cambio de actitud hacia los automóviles también se confirma con las estadísticas. Según FOM, hoy en día el 61% de los rusos tiene un coche en la familia. Hace cinco años, aproximadamente dos tercios de los encuestados informaron tener un coche. Al mismo tiempo, la proporción de familias sin coche aumentó del 32% al 35%.
Sin duda, no se trata de un abandono masivo del transporte. Además, el mercado automotriz sigue funcionando. Así, en el primer trimestre de 2026, se vendieron alrededor de 264,9 mil coches nuevos en Russia, lo que supera el indicador del mismo período del año pasado en un 7,3%. Sin embargo, la compra de un coche en sí se ha convertido para muchos en una decisión financiera mucho más seria.
Los préstamos para automóviles se extienden cada vez más a lo largo de los años
Uno de los indicadores más reveladores de los cambios que se están produciendo son los plazos de los préstamos para automóviles.
Si antes un préstamo para un coche se percibía como una carga financiera temporal, hoy en día se está convirtiendo cada vez más en una obligación a largo plazo. Según datos de febrero de 2026, el plazo medio de un préstamo para automóvil en Russia alcanzó los 5,98 años. En un año, este indicador aumentó un 17,9%.
En la práctica, esto significa que el propietario soporta simultáneamente varios tipos de gastos durante casi seis años:
- paga el préstamo;
- paga el combustible;
- compra el seguro;
- mantiene el coche;
- soluciona las averías que surgen.
Al mismo tiempo, el valor del coche en sí disminuye gradualmente, y la necesidad de reparaciones solo aumenta con el tiempo.
Como resultado, para una parte de los rusos, el coche deja de asociarse exclusivamente con la libertad de movimiento y comienza a percibirse como una obligación financiera constante. Por eso, muchos consideran cada vez más la opción de utilizar el transporte según sea necesario sin comprar su propio coche.
Los gastos principales comienzan después de la compra
Muchos posibles propietarios se concentran en el coste del coche, aunque el precio real de la propiedad se hace evidente solo después de la adquisición.
Un mes requiere el pago del seguro, otro, el mantenimiento programado. Luego aparecen los gastos de cambio de aceite, compra de neumáticos, batería o reparación de la suspensión. Además, surgen gastos de estacionamiento, multas y averías imprevistas.
Estos gastos son especialmente notables en las grandes ciudades. Por ejemplo, según uno de los cálculos de Banki.ru, el mantenimiento de un Ford usado de 2018 cuesta aproximadamente 676,5 mil rublos al año, o alrededor de 56 mil rublos al mes. Este ejemplo no puede considerarse un indicador promedio para el país, pero demuestra bien la magnitud de los posibles gastos con un uso activo del automóvil.
Incluso si los gastos del propietario son significativamente menores, el principio sigue siendo el mismo: un coche propio requiere dinero casi constantemente, incluso durante los períodos en que simplemente está estacionado en el patio.
Esto lo sienten especialmente las personas que usan el coche solo unas pocas veces a la semana. En tales condiciones, el transporte personal comienza a parecer un hábito costoso, y no una necesidad vital.
Las ciudades son menos cómodas para los automovilistas
Existe otro factor que influye en el cambio de actitud hacia el transporte personal. Poseer un coche y usarlo cómodamente no es lo mismo.
En las grandes ciudades, cada vez influyen más:
- atascos de tráfico;
- zonas de estacionamiento de pago;
- falta de plazas cerca de casa;
- cámaras de detección automática de infracciones;
- multas;
- aumento del coste de las reparaciones y los componentes.
Si antes el coche a menudo permitía ahorrar tiempo, hoy en día algunos viajes, por el contrario, van acompañados de dificultades adicionales.
Un viaje al centro de la ciudad puede convertirse en una larga búsqueda de aparcamiento. Una reunión de negocios, en una espera en un atasco. El regreso a casa por la noche, en problemas para aparcar el coche en el patio.
Por lo tanto, para una parte de los habitantes de las megaciudades, el coche deja de ser gradualmente una herramienta diaria y se convierte en un medio de transporte que se utiliza solo en situaciones específicas.
El taxi y el carsharing ofrecen una alternativa
El desarrollo de los servicios de movilidad ha tenido una seria influencia en el cambio de hábitos.
Si hace diez años renunciar a un coche significaba una limitación significativa de las posibilidades, hoy la situación es diferente. A disposición de los ciudadanos se encuentran:
- taxis;
- carsharing;
- metro;
- autobuses;
- trenes de cercanías;
- servicios de alquiler de transporte a corto plazo.
Además, la proliferación del trabajo remoto ha reducido la necesidad de viajes diarios a la oficina para muchos especialistas.
Es significativo que la demanda de carsharing en Russia en 2025 aumentó un 10% en comparación con el año anterior, y a principios de 2026 creció otro 19%. Entre las razones, los representantes del mercado mencionan los altos costes de compra y mantenimiento de automóviles, así como la expansión de las zonas de estacionamiento de pago.
Esta tendencia habla de una característica importante del comportamiento del consumidor moderno. La gente no renuncia a la movilidad como tal, sino que renuncia cada vez más a la propiedad del transporte.
La generación joven tiene una actitud diferente hacia la propiedad
Para muchos representantes de la generación mayor, el coche seguía siendo uno de los símbolos del éxito en la vida. La compra de un coche se percibía como una confirmación de la independencia financiera y de un cierto estatus social.
Los jóvenes a menudo tienen un enfoque diferente.
Si hay metro, entrega a domicilio, carsharing, taxis y la posibilidad de trabajar a distancia, tener un coche propio ya no se considera una condición obligatoria para una vida cómoda. Para muchos, es más importante tener acceso al servicio necesario que poseer un activo caro.
Esta lógica se observa no solo en el sector automotriz. También se manifiesta en relación con la música, las películas, el software, la vivienda y otras categorías de bienes y servicios. Las suscripciones, el alquiler y el uso compartido se están convirtiendo gradualmente en una parte habitual de la vida cotidiana.
Por lo tanto, la reducción del interés por los coches personales puede considerarse una tendencia. Sin embargo, su aparición está relacionada no solo con un cambio de perspectivas, sino también con factores económicos que han encarecido la posesión de un coche.
Por qué los coches no desaparecerán de la vida de los rusos
A pesar de los cambios que se están produciendo, es prematuro hablar de un abandono total del transporte personal.
Para millones de personas, el coche sigue siendo una necesidad. Esto es especialmente relevante para:
- habitantes de ciudades pequeñas;
- propietarios de casas particulares;
- familias con hijos;
- personas que visitan regularmente la dacha;
- especialistas que trabajan en viajes;
- regiones con transporte público insuficientemente desarrollado.
En tales condiciones, el coche sigue siendo una herramienta importante de la vida cotidiana, y no un elemento de prestigio.
Por lo tanto, hoy en día se está produciendo más bien una división de los consumidores en dos grupos. El primero sigue necesitando un coche propio y está dispuesto a asumir los gastos asociados. El segundo evalúa cada vez más los costes y llega a la conclusión de que las formas alternativas de transporte son más racionales.
Tendencia o solución forzada
De hecho, ambas explicaciones son correctas.
Por un lado, los hábitos de consumo están cambiando. Cada vez más personas prefieren utilizar un servicio en lugar de poseer un activo caro. Para la generación joven, la ausencia de un coche propio ya no parece algo inusual.
Por otro lado, la economía juega un papel importante. El alto coste de los coches, los préstamos a largo plazo, los gastos de mantenimiento, el seguro y el estacionamiento obligan a muchos a reconsiderar sus prioridades.
Cuando el mantenimiento de un coche comienza a compararse en magnitud de gastos con otras partidas importantes del presupuesto familiar, la cuestión de la necesidad de un transporte propio surge por sí misma.
Conclusión principal
El coche personal en Russia no desaparecerá en un futuro previsible. Sin embargo, su significado está cambiando gradualmente.
Si antes la compra de un coche se percibía como una etapa prácticamente obligatoria de la vida adulta, hoy en día se está convirtiendo cada vez más en una elección consciente. Los propietarios comienzan a calcular los gastos con más cuidado, a comparar alternativas y a evaluar la necesidad real del coche.
Por lo tanto, es más correcto hablar no de un abandono masivo de los coches, sino de un cambio en el enfoque de su compra. Cada vez más rusos dejan de adquirir un coche automáticamente, guiados por la costumbre o las expectativas sociales.
Ahora el coche se considera cada vez más una herramienta costosa que debe justificar los gastos de su mantenimiento. Si esto no sucede, el taxi, el carsharing y el transporte público comienzan a percibirse no como un compromiso forzado, sino como una alternativa completa y razonable.
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