A mediados de la década de 1950, la Unión Soviética regresaba gradualmente a la vida pacífica. El país se recuperaba de la guerra, el bienestar de la población crecía y, con ello, surgían nuevas necesidades. Cada vez más personas pensaban en tener su propio transporte. Sin embargo, entre una motocicleta con sidecar y un automóvil de pasajeros completo, existía un enorme nicho que la industria nacional aún no había llenado.
En las cartas que llegaban a las fábricas y a las redacciones de los periódicos, los ciudadanos pedían cada vez más la creación de un coche sencillo, compacto y económico para la familia. Estas peticiones se convirtieron en una de las razones de la aparición de uno de los proyectos más inusuales de la industria automotriz soviética: el microcoche NAMI-050 "Belka".
Un coche con la fórmula "cinco por cinco"
Uno de los iniciadores del proyecto fue el subdirector de diseño de la fábrica de motocicletas de Irbit, Fyodor Reppikh. Recopilando numerosas peticiones de los ciudadanos, se dirigió a los especialistas de NAMI y encontró apoyo en los conocidos diseñadores Yuri Dolmatovsky y Vladimir Aryamov.
Fue Aryamov quien propuso el concepto, que recibió el nombre de "cinco por cinco".
El futuro coche debía cumplir varios requisitos:
- transportar a cinco personas;
- tener una masa de unos 500 kilogramos;
- estar equipado con un motor de 0,5 litros;
- consumir no más de 5 litros de combustible por cada 100 kilómetros;
- proporcionar una autonomía de hasta 500 kilómetros.
No fue posible implementar completamente estos indicadores, pero sentaron la dirección para todo el trabajo posterior.
Para mediados de la década de 1950, la idea misma de un microcoche de cinco plazas parecía muy audaz. La mayoría de los microcoches europeos de la época eran, de hecho, motocicletas con dos o tres asientos.
En este contexto, el "Belka" fue concebido como un coche familiar completo.
Diseño inusual
Los diseñadores eligieron un esquema de vagón con motor trasero para el coche.
La unidad de potencia se ubicó en la parte trasera de la carrocería. Como motor, se utilizó un motor bóxer de dos cilindros de la motocicleta M-72.
Sus características eran las siguientes:
- cilindrada: 0,75 litros;
- potencia: 23 caballos de fuerza;
- refrigeración por aire con ventilador forzado.
La caja de cambios se tomó del "Moskvich-401", y todas las ruedas recibieron una suspensión de resorte independiente.
Para un microcoche de mediados de la década de 1950, esta era una solución muy moderna.
El sistema de frenos utilizaba un accionamiento hidráulico, aunque los mecanismos en sí seguían siendo de motocicleta.
Máximo espacio en un área mínima
Una de las principales ventajas del NAMI-050 fue el diseño de la carrocería.
Con una longitud de menos de 3,5 metros y una distancia entre ejes de unos dos metros, los ingenieros lograron crear un interior sorprendentemente espacioso.
Prácticamente todo el volumen interior del coche se utilizó para acomodar a los pasajeros.
Como resultado, en términos de uso del espacio, el "Belka" superó no solo a los "Moskvich" de producción de la época, sino también a muchos coches pequeños europeos.
La masa propia del coche era de unos 640 kilogramos.
Con una potencia de motor de 23 caballos de fuerza, la potencia específica alcanzaba aproximadamente 36 caballos de fuerza por tonelada, lo que se consideraba un indicador bastante decente para un microcoche soviético de mediados del siglo pasado.
Una puerta que nadie más tenía
El elemento más inusual del diseño fue el sistema de acceso al habitáculo.
En lugar de las puertas habituales, los diseñadores hicieron que toda la parte delantera de la carrocería se abriera.
El panel frontal se levantaba, después de lo cual el conductor y el pasajero podían entrar al habitáculo a través de la abertura resultante.
Para los pasajeros traseros, se proporcionó una puerta separada en el lado derecho.
Un esquema similar ya se utilizaba en algunos microcoches europeos, en particular en el BMW Isetta. Sin embargo, los ingenieros soviéticos lo adaptaron para una carrocería mucho más espaciosa.
La solución también tenía desventajas.
Los principales problemas eran los siguientes:
- dificultad para sellar las juntas;
- entrada de polvo y humedad en el habitáculo;
- seguridad dudosa en caso de colisión frontal.
Más tarde apareció una variante alternativa con una puerta lateral y un asiento delantero deslizante, pero el diseño se volvió significativamente más complejo.
Por qué el coche se llamó "Belka"
El nombre del proyecto estaba relacionado con Irbit, donde se planeaba organizar la producción del coche.
Esta ciudad se asociaba tradicionalmente con ferias de pieles, por lo que la imagen de una ardilla (belka en ruso) resultó ser un símbolo bastante lógico para el futuro coche.
En algunos bocetos tempranos incluso aparecían intermitentes decorativos con forma de pequeño animal.
El proyecto atrajo rápidamente la atención del público.
Periódicos y revistas publicaban regularmente imágenes del coche, historias sobre el progreso del desarrollo y pronósticos sobre la futura producción.
En algunas publicaciones se mencionaban planes para producir hasta 20 mil coches anualmente.
Para los ciudadanos soviéticos, el "Belka" se estaba convirtiendo gradualmente en un símbolo del futuro automovilismo masivo.
Experimentos con plástico y una versión rural
Los trabajos en el proyecto no se limitaron a la versión básica.
En 1956, el artista Eduard Molchanov preparó una modificación rural simplificada.
Se distinguía por una serie de características:
- una capota de lona en lugar de puertas rígidas;
- un parabrisas abatible;
- una rueda de repuesto montada en el exterior;
- asientos simplificados.
Al mismo tiempo, se realizaron experimentos con fibra de vidrio.
Para mediados de la década de 1950, estos materiales se consideraban muy prometedores. Los ingenieros esperaban reducir la masa del coche y abaratar la producción gracias a los paneles de carrocería de plástico.
Posteriormente, desarrollos similares encontraron aplicación en otros proyectos de NAMI.
Por qué no ganó el "Belka"
Parecía que el coche estaba cerca de la producción en serie.
Sin embargo, el 30 de enero de 1957, el Consejo de Ministros de la URSS decidió crear un coche popular sobre una base diferente.
Al elegir el futuro modelo, la dirección del país apostó por un diseño extranjero ya existente.
Como base se eligió el Fiat 600 italiano.
Sobre esta base, comenzó el desarrollo de un coche, conocido inicialmente como "Moskvich-444", y más tarde como ZAZ-965.
El "Belka" tenía una seria desventaja.
El motor de motocicleta M-72:
- no proporcionaba la vida útil necesaria;
- era inferior a los motores de automóvil completos;
- requería un mayor desarrollo.
La creación de una nueva unidad de potencia se retrasaba, mientras que la carrocería del futuro "Zaporozhets" ya estaba prácticamente lista para la producción.
Curiosamente, los primeros prototipos del "Moskvich-444" se equiparon temporalmente con motores tomados precisamente de los "Belka".
Por qué el Fiat 600 resultó ser preferible
Para la dirección soviética, el diseño italiano parecía una opción más fiable.
El Fiat 600 tenía varias ventajas importantes:
- ya se producía en serie;
- tenía una tecnología de producción probada;
- estaba equipado con un motor de automóvil completo;
- no requería largos trabajos experimentales.
En comparación con el modelo italiano, el "Belka" seguía siendo un proyecto prometedor, pero aún experimental.

En las condiciones de la necesidad de un rápido lanzamiento de la producción en masa, la elección fue obvia.
El legado de un proyecto fallido
El NAMI-050 nunca se convirtió en un coche de producción en serie.
Los ejemplares construidos se distribuyeron a museos y diversas organizaciones departamentales, y el proyecto en sí fue cerrado oficialmente.
Sin embargo, la experiencia acumulada no se perdió.
Los desarrollos probados en el "Belka" se utilizaron posteriormente en otros proyectos:
- el motocarro para discapacitados S3A;
- los modelos experimentales S4A y S5A;
- los todoterrenos compactos LuAZ;
- futuros experimentos de NAMI con carrocerías de plástico.
Muchas ideas que parecían demasiado audaces a mediados de la década de 1950 encontraron posteriormente su lugar en la industria automotriz nacional.
El NAMI-050 "Belka" se convirtió en una de las páginas más interesantes de la historia de la industria automotriz soviética. Este pequeño coche apareció en un período en que el país apenas comenzaba a pensar en la motorización masiva de la población.
Su audaz diseño, su espacioso interior, su inusual construcción de la carrocería y sus numerosas soluciones innovadoras hicieron que el proyecto fuera verdaderamente único.
Sin embargo, la practicidad y la preparación para la producción del Fiat 600 superaron el enfoque experimental de los diseñadores soviéticos. Como resultado, el futuro "Zaporozhets" se convirtió en el coche popular de la URSS, y el "Belka" quedó como un vívido recordatorio de lo que podría haber sido el primer microcoche masivo del país.
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