¿Cómo repostar menos en las gasolineras durante el aumento de precios?

La forma de conducir, la presión de los neumáticos y la ruta pueden reducir significativamente el consumo de combustible sin costes adicionales.

Las últimas semanas han sido una prueba seria para los automovilistas rusos. En muchas regiones, ha habido interrupciones en el suministro de combustible, largas colas en las gasolineras y el precio de la gasolina y el diésel ha alcanzado niveles récord. En esta situación, el ahorro ha dejado de ser una forma de reducir gastos; para muchos, se ha convertido en una necesidad.

Cuando es casi imposible comprar combustible más barato, queda otra opción: usarlo de manera más eficiente. Además, el ahorro no comienza en el surtidor de la gasolinera, sino en el momento de arrancar el motor. La forma de conducir, el estado técnico del coche e incluso la ruta elegida pueden influir significativamente en el consumo de combustible. Los conductores experimentados han desarrollado desde hace tiempo hábitos sencillos que permiten reducir el consumo de gasolina o diésel sin ninguna inversión financiera.

El mayor consumo excesivo comienza con el pedal del acelerador

El principio principal de la conducción económica es la suavidad. Cualquier aceleración brusca requiere una cantidad adicional de combustible, y el frenado intenso convierte la energía acumulada en calor, que se disipa a través de los discos y pastillas de freno.

Por lo tanto, los conductores experimentados aconsejan seguir algunas reglas:

  • acelerar suavemente, sin pisar bruscamente el pedal del acelerador;
  • no intentar ser el primero en arrancar en un semáforo;
  • mantener el motor funcionando en el rango medio de revoluciones.

No menos importante es cambiar de marcha a tiempo. Conducir a alta velocidad en una marcha baja hace que el motor funcione a altas revoluciones, lo que se refleja casi de inmediato en el consumo de combustible.

Para los coches con transmisión manual, existe una regla simple: muchos conductores experimentados recomiendan cambiar a la siguiente marcha aproximadamente a 2000 rpm. Las transmisiones automáticas y variadores modernos realizan esta tarea por sí solos, pero el principio general sigue siendo el mismo: no mantener el motor a altas revoluciones sin necesidad.

La velocidad constante ahorra más de lo que parece

El modo urbano con aceleraciones y frenadas constantes se considera el más costoso en términos de consumo de combustible.

Si el semáforo ya está en rojo, no tiene sentido seguir acelerando. Es mucho más eficiente soltar el pedal del acelerador con antelación y permitir que el coche reduzca la velocidad gradualmente.

En carreteras interurbanas, la conducción más económica suele ser a una velocidad de crucero constante de unos 90-100 km/h. Es el modo de conducción estable el que permite que el motor funcione de manera más eficiente.

El equipo eléctrico también afecta el consumo

Cualquier consumidor eléctrico recibe energía del generador, que es accionado por el motor. Por lo tanto, un aumento de la carga eléctrica conduce inevitablemente a un ligero aumento del consumo de combustible.

Los más notables son:

  • aire acondicionado y climatizador;
  • calefacción de la luneta trasera;
  • calefacción de los asientos.

El compresor del aire acondicionado se considera uno de los componentes del coche que más energía consume. Cuando funciona, el consumo de combustible puede aumentar aproximadamente entre 1 y 1,5 litros por cada 100 kilómetros en comparación con un viaje con el sistema apagado y las ventanillas abiertas a velocidades de hasta 80 km/h.

Sin embargo, en la carretera la situación cambia. Las ventanillas abiertas empeoran la aerodinámica del coche, por lo que a alta velocidad el uso del aire acondicionado puede resultar incluso una opción más económica.

También es aconsejable utilizar los sistemas de calefacción solo cuando sean realmente necesarios, apagándolos inmediatamente después de que se calienten.

Un coche en buen estado consume menos combustible

Incluso la forma de conducir más cuidadosa no ayudará a ahorrar si el coche se encuentra en un estado técnico insatisfactorio.

Se debe prestar especial atención a varios puntos.

En primer lugar, a la presión de los neumáticos. Los neumáticos insuficientemente inflados aumentan la resistencia a la rodadura, por lo que el motor tiene que gastar más energía para mantener la velocidad. Se recomienda comprobar la presión al menos una vez cada dos semanas, y también antes de cada viaje largo.

Además del ahorro de combustible, los neumáticos correctamente inflados garantizan una conducción más segura.

No menos importantes son un sistema de encendido en buen estado, inyectores de combustible limpios y un filtro de aire. Cualquier fallo en estos componentes provoca un funcionamiento incorrecto del motor y un aumento del consumo de combustible.

El peso del coche también influye. Se cree que cada 50 kilogramos adicionales aumentan el consumo en aproximadamente un 2%. Por lo tanto, es mejor no llevar cosas innecesarias en el maletero constantemente.

Por qué no se debe poner punto muerto en una bajada

Muchos conductores, por costumbre, creen que conducir en punto muerto permite ahorrar combustible.

En los coches modernos con motores de inyección, la situación es diferente.

Mientras se conduce en marcha con el pedal del acelerador completamente suelto, el sistema de gestión del motor interrumpe el suministro de combustible a los cilindros. El coche se ralentiza debido al freno motor, y el consumo de combustible en ese momento es prácticamente cero.

Si se pone la caja de cambios en punto muerto, el motor seguirá funcionando al ralentí, consumiendo combustible para mantener las revoluciones. Normalmente, este valor es de aproximadamente 0,8-1 litro por hora.

Por lo tanto, al bajar una pendiente, los expertos recomiendan mantener una marcha engranada. Este método garantiza una mejor maniobrabilidad del coche y permite utilizar el modo de freno motor.

La ruta correcta también ayuda a ahorrar

Un viaje económico comienza incluso antes de salir.

Al elegir una ruta, se debe tener en cuenta no solo la distancia, sino también la situación del tráfico.

Las carreteras más ventajosas suelen ser:

  • con menos semáforos;
  • sin atascos prolongados;
  • con un flujo de tráfico más fluido;
  • sin subidas prolongadas.

El modo constante de "arrancar y parar" se considera uno de los más costosos para el motor, y la conducción prolongada cuesta arriba requiere la máxima carga y, en consecuencia, un mayor consumo de combustible.

A veces, una ruta un poco más larga permite consumir menos combustible que un camino corto con numerosas paradas.

¿Qué se consigue al seguir estas reglas?

Ninguno de los métodos enumerados requiere la compra de dispositivos especiales o un mantenimiento costoso del coche. Todas las recomendaciones se basan en un uso adecuado del coche y una forma de conducir más tranquila.

En conjunto, estos hábitos pueden reducir el consumo de combustible en aproximadamente un 15-20%. En un contexto de aumento de los precios de la gasolina y el diésel, esto se convierte en un ahorro bastante significativo, lo que permite repostar con menos frecuencia y reducir los gastos del presupuesto familiar.

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