Los fabricantes de automóviles chinos aún no venden sus modelos en EE. UU. de forma masiva, pero eso no significa que no estén allí. Uno de los ejemplos más ilustrativos es el holding Geely, que en los últimos años ha construido una compleja red de activos en torno al mercado estadounidense.
Geely controla alrededor del 80% de las acciones de Volvo Cars, posee las marcas Polestar y Lotus Cars, y también tiene participaciones en Mercedes-Benz Group y Aston Martin. Formalmente, estas son marcas europeas, pero la infraestructura ya podría beneficiar al negocio chino.
La planta de Volvo en Charleston es de particular interés. La empresa está diseñada para producir aproximadamente 150 mil automóviles al año, pero actualmente está operando a menos del 20% de su capacidad. En este contexto, el director de Volvo, Håkan Samuelsson, no descartó la producción local de automóviles de origen chino en EE. UU.
Para Geely, esta es una posible ruta alternativa: una red de concesionarios, infraestructura de servicio y ensamblaje local ya establecidos permiten reducir la dependencia de los aranceles de importación. Especialmente a la luz de las declaraciones de Donald Trump sobre su disposición a permitir que las empresas chinas ingresen a EE. UU. con la condición de crear empleos.
Otro posible actor es la marca premium Zeekr. Por ahora, su presencia en América es limitada: los shuttles autónomos Waymo ya utilizan la plataforma Zeekr. Pero los analistas consideran que esta marca es la principal candidata para la entrada completa de Geely en EE. UU.
Es significativo que incluso el director de Ford Motor Company, Jim Farley, haya reconocido anteriormente que los automóviles chinos hoy superan a sus competidores occidentales en tecnología, costo y calidad. Y es precisamente por eso que el mercado estadounidense está tratando de protegerse con aranceles y restricciones.
La situación se vuelve paradójica: EE. UU. está reforzando las barreras contra los automóviles chinos, pero los fabricantes de automóviles chinos ya están parcialmente integrados en el ecosistema automotriz local a través de marcas europeas, fábricas y redes de servicio.
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