Mazda retrasa de nuevo sus propios vehículos eléctricos: la compañía apuesta por los híbridos

La marca japonesa reduce casi a la mitad la inversión en modelos de batería

Mazda está ralentizando oficialmente su propio programa de vehículos eléctricos. La compañía ha pospuesto el lanzamiento de su primera plataforma EV totalmente propia al menos hasta 2029 y, al mismo tiempo, ha reducido casi a la mitad la inversión en esta dirección. En su lugar, la marca se centrará en los modelos híbridos.

Hace unos años, Mazda planeaba que para 2030 los vehículos eléctricos representaran hasta el 40% de las ventas mundiales. Ahora la compañía reconoce: el mercado se está desarrollando más lento de lo esperado, y los compradores eligen cada vez más los híbridos como un compromiso entre el consumo de combustible y la infraestructura familiar.

El director de Mazda, Masahiro Moro, declaró que la compañía siempre ha actuado con cautela y no se ha apresurado a invertir grandes sumas en proyectos de vehículos eléctricos. Según él, la marca está reasignando ingenieros de los programas eléctricos a las tecnologías de gasolina e híbridas.

Es particularmente significativo que Mazda no abandone por completo los vehículos eléctricos. La compañía seguirá vendiendo modelos desarrollados conjuntamente con la china Changan, incluidos el EZ-6 y el EZ-60. Pero las plataformas propias y la producción en masa de modelos de batería se posponen. En su lugar, Mazda está preparando al menos tres nuevos híbridos con motores Skyactiv-Z entre 2028 y 2030.

Hasta hace poco, Toyota y Mazda eran criticadas por su lenta transición a la tracción eléctrica. Ahora la situación parece diferente: Ford, GM y Stellantis ya están perdiendo miles de millones de dólares en inversiones en vehículos eléctricos y están ajustando sus estrategias, mientras que la demanda de híbridos sigue creciendo.

La historia de Mazda muestra una nueva tendencia del mercado: los fabricantes de automóviles se están alejando gradualmente de la idea de un abandono instantáneo de los motores de combustión interna. En su lugar, la industria elige cada vez más un escenario más cauteloso: una larga transición a través de tecnologías híbridas.

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