Los taxis autónomos Waymo a menudo son llamados "coches sobre ruedas con decenas de cámaras". Sin embargo, un caso real en San Francisco demostró que incluso este tipo de transporte no garantiza la rápida captura de los criminales.
Según el San Francisco Chronicle, en enero, un desconocido llegó en un Jaguar I-Pace autónomo del servicio Waymo al estudio Hot 8 Yoga, robó ropa deportiva y huyó en el mismo robotaxi. Casi seis meses después, la policía aún no ha podido identificar al sospechoso.
A primera vista, la situación parece paradójica. Los vehículos Waymo están equipados con numerosas cámaras de visión de 360 grados, y para solicitar un viaje se requiere una cuenta. Sin embargo, la investigación se encontró con varias limitaciones. Para cuando se obtuvo la orden de acceso a los datos, las grabaciones de video internas ya no se almacenaban en el sistema, y los rostros en las cámaras externas se difuminaron automáticamente por razones de privacidad. Además, los datos de la cuenta no ayudaron a identificar al sospechoso.
La historia resultó ser una de las primeras en Estados Unidos donde un taxi autónomo fue utilizado efectivamente como vehículo de escape de la escena de un crimen. Para la industria del transporte autónomo, este es un precedente importante. Demuestra que los sistemas modernos están diseñados no solo para la seguridad vial, sino también para proteger los datos personales de los pasajeros.
Para los fabricantes de transporte autónomo, estos casos pueden ser motivo de nuevas discusiones sobre cuánto tiempo deben almacenarse los datos de las cámaras a bordo y dónde se encuentra el límite entre el derecho a la privacidad y los intereses de las fuerzas del orden.
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