El CEO de Xpeng, He Xiaopeng, declaró que la compañía está considerando la posibilidad de ingresar al mercado estadounidense y, en el futuro, está lista para construir sus propias plantas de producción allí. Sin embargo, según él, la situación regulatoria actual aún no permite la implementación de tales planes.

La declaración se produce en medio del endurecimiento continuo de los requisitos estadounidenses para los automóviles con tecnología china. Incluso la localización de la producción no garantiza el acceso al mercado. Un ejemplo claro es el Polestar 3, que se fabrica en una planta en Carolina del Sur junto con el Volvo EX90. A pesar de la producción estadounidense, Polestar no recibió permiso para ventas posteriores después de la entrada en vigor de las nuevas reglas, mientras que Volvo logró una excepción.

A partir del año modelo 2027, EE. UU. comenzará a aplicar restricciones a los automóviles conectados con ciertos componentes de software chinos, y a partir de 2030, requisitos similares se extenderán a parte del equipo electrónico. Estas medidas obligan a los fabricantes a revisar las cadenas de suministro y la arquitectura de los futuros modelos.

Para Xpeng, la construcción de una planta en EE. UU. podría significar la creación de nuevos puestos de trabajo, el desarrollo de una red de concesionarios y la localización de la producción. Sin embargo, incluso con tales inversiones, la compañía tendrá que tener en cuenta los requisitos de software, sistemas electrónicos y el origen de los componentes clave.

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