Los camiones de carretera totalmente eléctricos siguen siendo caros y complejos de operar: para una gran autonomía, requieren baterías pesadas y una infraestructura de carga desarrollada. La empresa estadounidense Revoy ha propuesto un enfoque alternativo: la hibridación temporal de los camiones diésel existentes.

El módulo desarrollado por la startup se instala entre el camión tractor y el semirremolque. En su interior se encuentran una batería de tracción y un motor eléctrico, que asisten al motor diésel durante la aceleración y la conducción bajo carga. El sistema también soporta el frenado regenerativo, devolviendo parte de la energía a la batería.

Según Revoy, la versión actual del sistema proporciona asistencia eléctrica para una distancia de hasta 200 millas (aproximadamente 320 km) para un camión con un peso bruto de 80,000 libras (aproximadamente 36 toneladas). La compañía afirma que el uso de dicho módulo puede reducir las emisiones de dióxido de carbono hasta en un 85% en comparación con un camión diésel convencional.

No es posible cargar completamente la batería solo mediante la regeneración, por lo que Revoy planea crear una red de estaciones especiales donde los conductores puedan reemplazar rápidamente el módulo por uno cargado. Este enfoque recuerda el concepto de baterías intercambiables, pero se implementa no para el vehículo en sí, sino para una unidad de potencia separada.

La tecnología ya ha recibido la aprobación de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de EE. UU. (NHTSA) para su uso en vías públicas. En 2024, la compañía lanzó un proyecto piloto en colaboración con el operador logístico Ryder, y se espera que la operación comercial de la primera ruta de aproximadamente 320 km cerca de Portland comience antes de fin de año.

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