Vikram Pawah, director de BMW Group Australia, explicó la transición de la marca a las interfaces táctiles por un cambio en los hábitos de los conductores. Según él, las personas menores de 45 años utilizan más activamente el control por voz y las pantallas táctiles, y también realizan varias tareas simultáneamente con mayor frecuencia. Por lo tanto, BMW tiene esto en cuenta al desarrollar nuevos automóviles.

La transición se hizo especialmente notable con la llegada de la plataforma Neue Klasse. En el nuevo BMW iX3, el control del clima y muchas otras funciones se han trasladado a la pantalla central, mientras que el número de botones físicos en el habitáculo se ha reducido significativamente.
La lógica de BMW es clara: la pantalla permite cambiar las funciones del automóvil mediante software y añadir nuevas capacidades a través de actualizaciones. Pero este enfoque tiene una desventaja. Para cambiar la temperatura o encontrar la configuración deseada, el conductor tiene que mirar la pantalla y navegar por los menús.
Aquí es donde surge la principal cuestión de seguridad. Un estudio realizado por la revista británica What Car? mostró que el 89% de los 1428 conductores encuestados prefieren los botones físicos a los elementos táctiles. Y Euro NCAP ya está endureciendo los requisitos para la facilidad de control de las funciones básicas del automóvil.
Resulta un conflicto curioso: los fabricantes de automóviles hacen que las interfaces se parezcan a los teléfonos inteligentes, mientras que los propios conductores no necesariamente quieren conducir un automóvil como un teléfono inteligente.
BMW continúa avanzando hacia las pantallas y los comandos de voz. Y si esta estrategia realmente refleja un cambio en los hábitos de los compradores, la pregunta ahora es otra: ¿volverán los botones cuando se descubra que un automóvil, después de todo, no es un teléfono?
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