Hace treinta años, en la era del Porsche 911 serie 993, los ingenieros japoneses presentaron un automóvil que aún hoy es capaz de desafiar a los deportivos modernos. El Toyota Supra de cuarta generación (A80) se convirtió no solo en un icono de los videojuegos y el cine, sino en un auténtico fenómeno de la industria automotriz.
El nacimiento de una leyenda
La historia del cuarto Supra comenzó en 1989, cuando un equipo de 42 ingenieros se propuso crear el coche de sus sueños: desde cero: la carrocería, el motor y toda la construcción. El resultado fue un deportivo de tracción trasera con suspensión de doble horquilla y una silueta aerodinámica que instantáneamente se convirtió en un clásico.
La aerodinámica era asombrosa: un coeficiente de resistencia de solo 0,31, lo que incluso para los estándares actuales es un resultado sobresaliente. A modo de comparación: algunos superdeportivos del siglo XXI no pueden presumir de tal "limpieza" de flujo.
El corazón del Supra: el motor 2JZ-GTE
Bajo el capó se instaló un motor de seis cilindros en línea de 3 litros con dos turbinas secuenciales. Formalmente, su potencia estaba limitada a 280 CV, tal era el acuerdo de caballeros de las marcas japonesas. Pero los ingenieros inicialmente incorporaron un enorme potencial: al aumentar la presión de sobrealimentación a 1,2–1,3 bares, se pueden obtener fácilmente casi 400 CV sin intervención en el interior del motor.
Frenos dignos de la Fórmula 1
No menos admiración merece el sistema de frenos. Delante: pinzas Sumitomo de cuatro pistones, detrás: de dos pistones. Su ABS utilizaba tecnología de la Fórmula 1, con sensores que monitoreaban constantemente la rotación de las ruedas. El resultado: 43 metros de 100 km/h a cero. Este récord se mantuvo durante toda una década, hasta que en 2003 fue batido por el Porsche Carrera GT.
Triunfos en la pista
El Supra brilló no solo en las calles, sino también en las pistas de carreras. En el campeonato JGTC (ahora Super GT), Toyota ganó el título de campeón de Japón cinco veces. Para la versión de carreras se utilizó un motor 3S-GTE aligerado de 4 cilindros, pero el chasis y la aerodinámica siguieron siendo insuperables.
Y en 1997, el taller de tuning Blitz preparó un Supra que pasó por Nürburgring en 7 min. 48 segundos, ¡y eso con neumáticos de carretera de la época! Este resultado lo convirtió en el coche de serie más rápido autorizado para circular por vías públicas.
Supra hoy: deporte fuera del tiempo
Incluso después de décadas, el Supra no pierde relevancia. En Moscow Raceway, los propietarios de A80 muestran constantemente vueltas en la región de 2 min. 9 segundos, compitiendo con BMW M2, M4 y Mazda RX-7 FD. Para ello, basta con unas mínimas modificaciones: suspensión BC Racing, intercooler ampliado y una presión de sobrealimentación ligeramente elevada.
Los ingenieros de Toyota previeron un margen de seguridad en todo. Neumáticos anchos (265 mm), arcos espaciosos para neumáticos modernos y la legendaria mecánica Getrag de 6 velocidades, capaz de soportar una potencia muy superior a los 280 CV de serie.
Carácter explosivo y manejo honesto
Aceleración de 0 a 100 km/h: alrededor de 4,4 segundos. El motor turbo cobra vida después de 4000 rpm, y entonces el Supra literalmente "sale disparado" hacia adelante. Sí, el retraso del turbo está presente: los largos tubos hasta el intercooler hacen su trabajo, pero cuando se activa la sobrealimentación, las emociones están garantizadas.
El comportamiento del Supra es la quintaesencia del enfoque de la ingeniería japonesa. Aquí todo es honesto y sencillo: el volante no está sobrecargado de retroalimentación, pero las reacciones son fulminantes, la carrocería es rígida y el comportamiento al límite es predecible e inspirador.
Interior y filosofía del conductor
El interior del Supra está en el espíritu del minimalismo funcional. El panel de instrumentos está orientado hacia el conductor, el tacómetro está marcado hasta 10 000 rpm y el velocímetro hasta 320 km/h. Los materiales son sencillos, pero todo está a mano y subordinado al objetivo principal: conducir el coche, no simplemente sentarse en él.
De subestimado a icónico
Como muchas leyendas japonesas de los 90, el Supra pasó de ser un "coche usado para drifting" a un objeto de colección. Hoy en día, los precios son asombrosos: en Moscú, de 7 a 10 millones de rublos, en las regiones, de 3,2 a 8,8 millones de rublos, dependiendo del estado.
Se puede comprar un BMW M4 F82 por este dinero y configurarlo para la pista, pero el Supra no se trata de números. Se trata del espíritu. De una época en la que el coche no era un gadget, sino una extensión del carácter de su propietario.
Supra: potencia honesta sin filtros
El Toyota Supra A80, al igual que el Subaru WRX STI GC8, el Nissan Skyline GT-R R32, el Mitsubishi Lancer Evo y el Mazda RX-7 FD, es un símbolo de aquella época en la que los ingenieros japoneses creaban no solo coches rápidos, sino mecanismos vivos, llenos de alma.
En 1995, 2005, 2015 e incluso en 2025, el Supra sigue siendo absolutamente relevante. No necesita asistentes, control de tracción ni muletas electrónicas. Es un coche deportivo que exige comprensión, determinación y respeto.
El Supra no pretende ser cortés, es honesto, brutal y auténtico. Más de 300 caballos de fuerza, tracción trasera, transmisión manual de seis velocidades y cero concesiones. En un mundo de filtros digitales, esta franqueza no solo inspira respeto, sino que despierta verdaderos sentimientos.