Tirones, fallos y la sensación de que el motor deja de responder normalmente al pedal del acelerador por un momento, son motivos para prestar atención al coche. Especialmente si al intentar acelerar el motor empieza a ahogarse o el coche pierde potencia inesperadamente.

Pero no hay que prepararse inmediatamente para una reparación costosa. La causa de este comportamiento no siempre está relacionada con una avería grave. A veces, basta con secar el sistema de encendido o reemplazar un filtro obstruido desde hace tiempo. Sin embargo, existen averías que, si se ignoran, pueden llevar a consecuencias mucho más desagradables.

Qué sucede dentro del motor

Para entender por qué el coche empieza a dar tirones, primero hay que recordar el principio de funcionamiento de un motor de cuatro tiempos común. La mayoría de los motores de combustión interna modernos funcionan con este ciclo.

Consta de cuatro etapas consecutivas:

  1. Admisión. El pistón se mueve hacia abajo, la válvula de admisión se abre y la mezcla aire-combustible entra en el cilindro.
  2. Compresión. La válvula se cierra, el pistón sube y comprime la mezcla. En el punto superior, la bujía crea una chispa, después de lo cual la mezcla se enciende.
  3. Expansión. Los gases formados durante la combustión se expanden bruscamente y empujan el pistón hacia abajo. Esta etapa convierte la energía de la combustión del combustible en movimiento.
  4. Escape. La válvula de escape se abre, el pistón vuelve a subir y expulsa los gases de escape al sistema de escape.

Si uno de los procesos se interrumpe, el motor ya no puede funcionar normalmente. Si hay falta de combustible, aire o energía para la ignición, la mezcla se quema incorrectamente o no se quema en absoluto. El conductor en este momento siente los fallos, tirones o pérdida de potencia.

La humedad puede apagar la chispa

Una de las causas más simples del funcionamiento inestable del motor es la entrada de condensación en el sistema de encendido. La humedad interrumpe la formación normal de la chispa en la bujía, lo que impide que el combustible se encienda correctamente.

Esta avería se manifiesta con especial frecuencia en el arranque en frío y en tiempo húmedo. Si el coche está en la calle, la probabilidad de que aparezca condensación es mayor. Sin embargo, después de que el motor se caliente y en tiempo seco, los síntomas pueden desaparecer casi por completo.

Se puede comprobar esta opción de forma bastante sencilla: desenroscar la bujía y evaluar su estado. Si está húmeda, la causa bien podría ser la condensación.

Qué hacer: el sistema de encendido debe secarse. En el caso más simple, basta con limpiarlo cuidadosamente con un paño seco y limpio.

El exceso de aire altera la mezcla

Otra posible causa es la entrada de aire en la cámara de combustión. Para el funcionamiento normal del motor, se requiere una cierta proporción de aire y combustible. Si hay demasiado aire, la mezcla se empobrece y puede dejar de encenderse correctamente.

La estanqueidad del sistema puede verse comprometida debido a juntas y sellos desgastados en las válvulas. Su vida útil es de aproximadamente cinco años.

Como resultado, el motor ya no recibe la mezcla para la que fue diseñado, y al aumentar la carga, el problema se manifiesta de manera especialmente clara: en lugar de una aceleración normal, el coche comienza a dar tirones y a perder potencia.

Qué hacer: los elementos desgastados deben ser reemplazados.

Los filtros también pueden quitarle potencia al motor

La contaminación del filtro de aire o de combustible afecta directamente al funcionamiento del motor. Un elemento obstruido deja de permitir el paso de la cantidad necesaria de aire o gasolina, lo que imposibilita la preparación normal de la mezcla.

Por lo tanto, los problemas pueden aparecer en varios modos, tanto al arrancar como al intentar acelerar. Por separado, vale la pena revisar la bomba de combustible: también puede ensuciarse y requerir limpieza y lavado. En este caso, la reparación del motor no es obligatoria; a veces el problema se encuentra literalmente en los elementos consumibles.

Qué hacer: reemplazar los filtros contaminados y, si es necesario, limpiar y lavar la bomba de combustible.

Los cables dañados pueden dejar las bujías sin chispa

Si la parte eléctrica del sistema de encendido funciona de forma inestable, el motor también empieza a fallar en la ignición de la mezcla. En particular, la causa puede ser el daño de los cables que suministran electricidad a las bujías.

En caso de una violación grave del aislamiento, a veces el problema se puede notar visualmente. Para ello, se abre el capó y se enciende el encendido en la oscuridad. Si el aislamiento está dañado, se pueden observar chispas en los cables. Sin embargo, no se debe intervenir en el sistema de encendido por cuenta propia.

Qué hacer: si se sospecha de daños en el cableado, es mejor consultar a un electricista automotriz.

El sensor del acelerador interrumpe el suministro de combustible

Otra posible fuente de tirones es un mal funcionamiento del sensor de posición del acelerador, o TPS. Su función está relacionada con la regulación del suministro de combustible al motor.

Si el sensor comienza a funcionar incorrectamente, la cantidad de combustible suministrado puede ser insuficiente o, por el contrario, excesiva. En algunos casos, la inyección no ocurre como debería. Uno de los signos característicos de esta avería es el indicador Check Engine encendido en el panel de instrumentos.

Qué hacer: el sensor debe ser revisado y, si es necesario, recalibrado.

Un catalizador obstruido literalmente ahoga el motor

El catalizador es responsable de reducir la toxicidad de los gases de escape. Con el tiempo, sus celdas de trabajo pueden cubrirse con partículas extrañas y compuestos insolubles. Cuando la capacidad de flujo del elemento disminuye seriamente, los gases de escape dejan de salir del motor normalmente.

El resultado es bien conocido por el conductor: el coche apenas gana velocidad, y al intentar acelerar, el motor comienza a ahogarse literalmente. Al mismo tiempo, pueden aparecer otros signos:

  • aumenta el consumo de aceite;
  • aumenta el consumo de combustible;
  • sale humo negro del tubo de escape.

No se debe posponer la reparación en esta situación. Un catalizador obstruido puede provocar el sobrecalentamiento del motor. Además, los métodos de limpieza caseros pueden ser peligrosos y destruir completamente la unidad.

Qué hacer: reparar o reemplazar el catalizador lo antes posible.

Las bujías comunes a veces resultan ser la causa principal

La gasolina de mala calidad y los inyectores sucios suelen ser los primeros sospechosos cuando el coche pierde dinamismo. Sin embargo, a veces todo es mucho más simple: el motor sufre debido a bujías desgastadas.

Para una ignición normal de la mezcla, se requiere el momento correcto de formación de la chispa y su potencia suficiente. Con el uso, los electrodos de la bujía se desgastan, la distancia entre ellos aumenta y puede aparecer carbonilla en la superficie. En algunos casos, el aislante se daña.

Debido a esto, la chispa se vuelve más débil y funciona de forma inestable. La mezcla no se quema por completo, aparecen fallos de encendido y el conductor comienza a sentir vibraciones en ralentí, tirones y un empeoramiento de la aceleración.

Las consecuencias pueden manifestarse no solo en la dinámica. Con fallos de encendido, el consumo de combustible puede aumentar en uno o dos litros por cada 100 kilómetros. El cilindro funciona de manera ineficiente, el conductor presiona más el pedal del acelerador y la electrónica aumenta adicionalmente el suministro de combustible, intentando compensar las interrupciones. Se crea un círculo vicioso: la potencia disminuye y el consumo aumenta.

Ignorar los fallos también es peligroso. La gasolina no quemada puede entrar en el sistema de escape y causar el sobrecalentamiento del catalizador. Una advertencia especialmente grave es el Check Engine parpadeante. Esta señal indica fallos de encendido activos, y continuar conduciendo en este estado puede aumentar el costo de la reparación.

Sin embargo, comprar un nuevo juego de bujías inmediatamente después de la aparición de los síntomas tampoco siempre es razonable. Si una bujía nueva se cubre pronto de carbonilla o aceite, el problema probablemente sea más profundo.

La carbonilla puede indicar una mezcla de combustible demasiado rica, mientras que el aceite en la bujía puede ser un signo de desgaste del motor o problemas con los sellos. En tal caso, el reemplazo de las bujías solo eliminará las consecuencias por un corto tiempo.

Qué peligro tiene la gasolina de baja clase ecológica

Un problema aparte está relacionado con la calidad del combustible. En el mercado se encuentra gasolina K4, K3 e incluso K2, y uno de los parámetros más preocupantes es el contenido de azufre.

Para la gasolina K5 se establece un límite de no más de 10 mg de azufre por kilogramo de combustible. En K3, su contenido puede ser 15 veces mayor, y en K2, 50 veces. Otras características de este combustible tampoco son alentadoras.

La situación puede ser especialmente desagradable en autopistas de alta velocidad, donde la elección de gasolineras es limitada. Con una conducción tranquila, las consecuencias del combustible de mala calidad pueden no manifestarse de inmediato. Pero el uso intensivo y las aceleraciones bruscas pueden provocar daños graves, incluso la perforación del pistón.

Además, el efecto negativo no necesariamente surge después de un solo repostaje. Las consecuencias pueden acumularse gradualmente, a lo largo de miles de kilómetros e incluso varios años.

La dificultad radica también en que el sistema de limpieza de escape es el primero en sufrir. Cuanto más complejo sea, más rápida y costosa puede ser la eliminación de las consecuencias. Al mismo tiempo, se reduce la vida útil de la bomba de alta presión y los inyectores.

Si los inyectores empiezan a verter demasiado combustible, teóricamente incluso es posible un golpe de ariete. Sin embargo, una consecuencia mucho más probable es la perforación del pistón.

Los aditivos publicitados pueden cambiar ligeramente las características del combustible, pero no pueden eliminar el azufre. Por lo tanto, si hay dudas sobre la calidad de la gasolina, tiene sentido pedir a los especialistas que verifiquen los parámetros de funcionamiento de los inyectores durante el diagnóstico por computadora en la próxima visita al servicio.

Qué se puede comprobar por cuenta propia

Antes de ir al taller, el conductor puede recopilar cierta información sobre la naturaleza de la avería. Esto ayudará al menos a reducir el círculo de posibles causas.

En primer lugar, se debe prestar atención a los siguientes signos:

  • si el Check Engine está encendido en el panel de instrumentos;
  • en qué momento el motor empieza a ahogarse, en frío o precisamente al acelerar;
  • si la avería depende del clima, si se manifiesta en la humedad;
  • si sale humo negro del tubo de escape;
  • si aparecen crujidos o explosiones al conducir;
  • si se ve humedad en la bujía o en la tapa del sistema de encendido;
  • qué tan sucios están los filtros de aire y combustible;
  • si hay problemas con la bomba de combustible;
  • si aparecen chispas en los cables al revisar en la oscuridad.

Este diagnóstico preliminar no reemplaza una revisión completa del coche, pero permite entender en qué dirección buscar la avería.

Lo principal es no percibir cada tirón al pisar el acelerador como una sentencia para el motor. La causa puede ser elemental: humedad, un filtro o una bujía desgastada. Pero si el coche sigue perdiendo potencia, aparecen fallos de encendido, humo o el Check Engine parpadea, no se debe posponer el diagnóstico. Algunas averías relativamente pequeñas, con un uso prolongado, pueden convertirse en un problema mucho más costoso.

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