Toyota ha encontrado una forma inusual de determinar qué motores V6 V35A-FTS biturbo de 3.4 litros necesitan ser reemplazados. Se trata de motores instalados en Toyota Tundra, Lexus LX600 y GX. Dentro de algunos motores, después del procesamiento del bloque, podrían haber quedado partículas metálicas capaces de dañar los cojinetes principales y provocar una avería grave.

En lugar de reemplazar todos los motores de la campaña de retirada masiva, los concesionarios recibieron un procedimiento de diagnóstico especial. Primero, el motor se calienta a una temperatura determinada, se quitan las correas de transmisión y se instala un acelerómetro especial en la polea del cigüeñal.
Luego, el técnico golpea la polea tres veces con un martillo de plástico de 250 gramos. El sensor registra las vibraciones resultantes y el software analiza su frecuencia y compara el resultado con los estándares de motores en buen estado y defectuosos.
La lógica del método se basa en la física. Si los residuos metálicos ya han dañado el cojinete principal, sus características de vibración difieren. Por lo tanto, el software es capaz de identificar un motor potencialmente problemático sin un desmontaje completo.
Pero la solución tiene una limitación obvia: el diagnóstico muestra el estado actual del motor, pero no garantiza que no se enfrente a un problema en el futuro. Por eso, algunos propietarios pueden desconfiar de esta verificación.
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