Mientras muchos automovilistas rusos discuten las colas en las gasolineras y las posibles interrupciones en el suministro de gasolina, en Tatarstan continúa la operación anual "Aire Limpio". Los empleados del Ministerio de Ecología, la Inspección Estatal de Tráfico y Rostransnadzor verifican los vehículos para el cumplimiento de las normas ambientales, prestando atención al contenido de sustancias nocivas en los gases de escape.

La idea misma de tales redadas es obvia: la reducción de la contaminación del aire afecta directamente la situación ecológica. Sin embargo, el momento de la campaña plantea preguntas: hoy, para muchos propietarios de automóviles, la capacidad de repostar un automóvil sin problemas es mucho más importante que los indicadores de toxicidad de los gases de escape.

Cómo se realizan las inspecciones

El mecanismo de las redadas sigue siendo bastante simple.

Los inspectores detienen vehículos de forma selectiva, después de lo cual los especialistas realizan mediciones utilizando analizadores de gases y opacímetros.

Hasta la fecha, se han inspeccionado 1.887 vehículos en Tatarstan.

Según los resultados de la inspección:

  • se detectó un exceso de las normas en 27 vehículos;
  • la proporción de infracciones fue de aproximadamente el 1,4%.

Las estadísticas muestran una disminución constante en el número de vehículos con emisiones elevadas.

Si en 2016 el 7,7% de los vehículos inspeccionados no cumplían con los requisitos ambientales, ahora este indicador está aproximadamente en el nivel del 2,6%. La principal razón de esta disminución se considera la renovación gradual del parque automotor, y no las inspecciones en carretera en sí.

El objetivo principal de las redadas no es el castigo

La responsabilidad por exceder las normas está prevista en el artículo 8.23 del Código de Infracciones Administrativas de Russia.

El monto de la multa es de solo 500 rublos, pero en la práctica los inspectores a menudo se limitan a una conversación preventiva con el conductor.

En esencia, las inspecciones cumplen una función más bien diagnóstica.

El objetivo de tales inspecciones:

  • determinar el número real de vehículos que exceden las normas ambientales;
  • evaluar el estado del parque automotor;
  • identificar vehículos que realmente contaminan el aire por encima de los requisitos establecidos.

Surge otra pregunta

Las inspecciones ambientales se llevan a cabo simultáneamente con cambios en la regulación del mercado de combustibles.

El gobierno ha permitido a algunas refinerías producir gasolina y diésel que cumplen con los requisitos del estándar "Euro-3" hasta finales de 2026, aunque dichos productos deben comercializarse bajo la marca "Euro-5".

Al mismo tiempo, el contenido permitido de azufre se ha incrementado:

  • para gasolina, de 10 a 150 mg/kg;
  • para diésel, hasta 350 mg/kg.

Es el contenido de azufre lo que afecta directamente la cantidad de sustancias nocivas en los gases de escape, las mismas que los empleados de los servicios ambientales miden durante las redadas.

Es importante señalar que la decisión adoptada se aplica solo a algunas refinerías y no significa una transición de todo el mercado a combustibles de una clase ambiental inferior.

En otras palabras, en las gasolineras el combustible aún debe venderse como si cumpliera con los requisitos de "Euro-5".

Sin embargo, la situación genera un interés adicional entre los automovilistas. Si en verano el motor de repente comenzó a humear más de lo habitual, la razón puede no ser solo su estado técnico, sino también la calidad del combustible utilizado. Al mismo tiempo, la minuciosidad con la que se controla en cada región específica la correspondencia de las características reales del combustible con la marca declarada sigue siendo objeto de debate.

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