En verano, el habitáculo de un coche expuesto a la luz solar directa puede convertirse rápidamente en un verdadero "horno". Muchos conductores utilizan parasoles, colocándolos bajo el parabrisas, pero no todos están seguros de si estos accesorios realmente ayudan. Las pruebas demuestran que sí tienen un efecto, aunque su magnitud depende directamente del diseño, el material y el método de instalación.
Ya en 1988, investigadores estadounidenses compararon la eficacia de una pantalla de cartón común con la de cortinas reflectantes de aluminio. Durante las pruebas, el coche estuvo expuesto al sol, y la temperatura del aire dentro del habitáculo subió a unos 66 °C, mientras que la superficie del salpicadero se calentó a 93 °C.
Los resultados fueron muy reveladores. La pantalla de cartón permitió reducir la temperatura del aire en el habitáculo en unos 8 °C, y el calentamiento del salpicadero disminuyó casi 22 °C. La cortina de aluminio resultó ser aún más eficaz: enfrió más el aire del habitáculo y el volante, y además redujo la temperatura del salpicadero unos grados más.
El parasol realmente reduce el calentamiento del coche, pero su eficacia depende de varios factores.
Por qué una pantalla externa funciona mejor
El efecto máximo no lo proporciona una pantalla interna, que se instala bajo el parabrisas, sino una protección externa. La razón es simple: refleja la radiación solar antes de que el cristal tenga tiempo de calentarse y transferir el calor al interior del coche.
A esta conclusión llegaron investigadores de Malasia. Durante las pruebas, se utilizó un parasol externo, que redujo notablemente el calentamiento del salpicadero. Durante las pruebas, su temperatura disminuyó de aproximadamente 88,6 °C a 75,4 °C.
Un resultado similar obtuvieron los especialistas del club automovilístico alemán ADAC. Sus pruebas demostraron que la protección externa enfría el habitáculo de forma significativamente más eficaz que la mayoría de los otros métodos. En particular, la temperatura del aire dentro del coche disminuyó de aproximadamente 52,8 °C a 43 °C. Además, la pantalla reflectante externa resultó ser más eficaz que un accesorio similar instalado dentro del habitáculo.
El color de la carrocería también importa
La velocidad de calentamiento del coche no solo se ve afectada por la presencia de un parasol. El color de la carrocería también juega un papel importante.
Las pruebas de ADAC demostraron que un coche negro expuesto a la luz solar directa se calienta significativamente más que uno blanco. La temperatura de la superficie de una carrocería oscura alcanzó aproximadamente los 65 °C, mientras que la de un coche blanco fue de unos 44 °C. En consecuencia, el aire dentro del coche con pintura oscura también se volvió notablemente más caliente.
Resulta que incluso coches idénticos en las mismas condiciones pueden calentarse de manera diferente exclusivamente debido al color de la carrocería.
La forma más sencilla de reducir la temperatura
A pesar de la eficacia de los parasoles, la forma más efectiva de proteger el coche del sobrecalentamiento sigue siendo aparcar a la sombra.
Esta solución ofrece varias ventajas a la vez:
- reduce la temperatura del aire dentro del habitáculo;
- disminuye el calentamiento del salpicadero, el volante y los asientos;
- reduce el tiempo que necesita el aire acondicionado para enfriar el coche.
Hay otra ventaja. Cuanto menos se calienta el habitáculo, menor es la carga sobre el sistema de climatización después de iniciar la marcha. Esto permite reducir el consumo de combustible, ya que el funcionamiento intensivo del aire acondicionado, especialmente en climas cálidos, aumenta notablemente el consumo de combustible.
Por qué el sobrecalentamiento es peligroso
Un habitáculo muy caliente no es solo una cuestión de confort. En un coche cerrado, la temperatura del aire y de las superficies internas puede alcanzar valores peligrosos muy rápidamente.
Se calientan especialmente:
- el volante;
- el salpicadero;
- los elementos de acabado del habitáculo;
- los asientos
Incluso con un clima relativamente moderado, la temperatura dentro de un coche aparcado puede subir a un nivel en el que existe riesgo de golpe de calor. Estas condiciones representan el mayor peligro para los niños.
Por lo tanto, el uso de un parasol no debe considerarse exclusivamente como un medio para aumentar el confort. En ciertas situaciones, se convierte en una medida de seguridad adicional.
En resumen, los estudios demuestran que los parasoles realmente ayudan a reducir el calentamiento del habitáculo. Sin embargo, el efecto máximo se logra utilizando pantallas reflectantes externas. La elección del lugar de estacionamiento y el color de la carrocería del coche juegan un papel igualmente importante. Si es posible dejar el coche a la sombra y además utilizar una pantalla parasol externa, la temperatura en el habitáculo será notablemente más baja que si solo se utiliza una cortina interna.
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