Chery ha confirmado abiertamente por primera vez su interés en entrar al mercado estadounidense, a pesar de los aranceles récord y la presión política en torno a los automóviles chinos. La dirección de la empresa ha declarado que está considerando el mercado estadounidense "en el momento adecuado". Esto es particularmente importante porque Chery no es una startup de nicho, sino el mayor exportador de automóviles de China. La empresa se está expandiendo activamente en Europa, América Latina, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, promoviendo las marcas Omoda, Jaecoo y Exeed.
El principal problema son las restricciones estadounidenses. Actualmente, Estados Unidos bloquea de facto los vehículos eléctricos chinos con aranceles del 100%, y el Congreso está discutiendo sanciones adicionales contra las tecnologías de coches conectados de China. Uno de los nuevos proyectos de ley incluso prevé multas de 1,5 millones de dólares por violaciones de las restricciones.
Pero Chery claramente cuenta con un escenario diferente: la producción local. Anteriormente, Donald Trump ya había admitido la posibilidad de que las empresas automotrices chinas operaran en Estados Unidos con la condición de que los coches se fabricaran en fábricas estadounidenses. Los analistas creen que este camino podría ser la única oportunidad para que las marcas chinas ingresen al mercado automotriz más grande del mundo.
Los intentos de Chery de entrar en Estados Unidos se remontan a casi 20 años. A mediados de la década de 2000, la empresa intentó organizar ventas a través de Visionary Vehicles, y más tarde, a través del proyecto HAAH Automotive. Ambos intentos fracasaron.
Ahora la situación es diferente. Las marcas chinas ya han demostrado que son capaces de competir en tecnología, diseño y software. Y lo más importante, en precio. En medio del aumento de los costes de los automóviles en Estados Unidos, los SUV y los híbridos chinos baratos podrían representar una seria amenaza para los fabricantes locales.
Para la industria global, este es un momento potencialmente histórico. Si Chery finalmente encuentra el camino hacia Estados Unidos, el mercado automotriz podría enfrentar el mismo escenario que ocurrió anteriormente en las industrias de la electrónica y los teléfonos inteligentes.


