El Chrysler Turbine Car de 1963 es considerado con toda razon uno de los experimentos de serie mas radicales y audaces en la historia de Detroit. Fue una epoca en la que la imaginacion publica estaba cautivada por el espacio, los cohetes y los aviones supersonicos, y la fe en el progreso tecnico parecia ilimitada. En ese contexto, los ingenieros de Chrysler se plantearon una pregunta que, para aquellos tiempos, sonaba casi ingenua: si los motores turborreactores funcionan de maravilla en la aviacion, ¿por que no instalar algo parecido en un automovil familiar comun?
La esencia del experimento
A diferencia de los show-cars y conceptos destinados exclusivamente a las pasarelas de exposicion, Chrysler fue mucho mas alla. La compania construyo 55 automoviles plenamente funcionales, listos para un uso real. Ademas, se puso en marcha un programa de pruebas beta sin precedentes para su epoca.
Cincuenta autos fueron entregados gratuitamente a familias estadounidenses comunes. En las pruebas participaron 203 conductores, que durante tres meses utilizaron el Chrysler Turbine Car como transporte cotidiano: iban al trabajo, hacian compras e incluso se iban de vacaciones. El objetivo era completamente practico: comprender si un motor de turbina de gas podia adaptarse a las condiciones de la vida normal, y no solo al laboratorio o a una pista de pruebas.
Lo que se escondia bajo el capot
La base del automovil era el motor de turbina de gas Chrysler A-831.
Su principio de funcionamiento recordaba al de un avion a reaccion: un flujo de gas comprimido e inflamado hacia girar la turbina. Sin embargo, en vez de crear empuje a reaccion, la energia se transmitia al eje y luego a las ruedas.
La potencia nominal era de 130 caballos de fuerza, una cifra que sobre el papel parecia modesta. Pero el parametro clave era el par motor: unos impresionantes 576 N·m estaban disponibles practicamente desde el inicio de la marcha.
Los modos de funcionamiento del motor tambien impresionaban. Al ralenti, la turbina giraba a unas 22 000 rpm, y en el rango de trabajo las revoluciones alcanzaban las 44 500 rpm. En lugar del habitual rugido grave de un V8, el automovil emitia un silbido agudo y uniforme, que muchos comparaban tanto con una aspiradora como con un avion de linea despegando.
Caracteristicas unicas
Omnivorismo
La principal particularidad del Chrysler Turbine Car era su versatilidad de combustible. El motor podia funcionar practicamente con cualquier sustancia combustible que pudiera pulverizarse e inflamarse.
Aceptaba sin problemas gasolina comun (aunque los aditivos con plomo perjudicaban al motor), diesel, queroseno, combustible de aviacion JP-4 e incluso fuel oil. Durante los experimentos, el motor fue puesto en marcha con el perfume Chanel No. 5, y siguio funcionando.
El episodio mas famoso ocurrio en Mexico, cuando el presidente del pais, Adolfo Lopez Mateos, al no tener a mano un combustible adecuado, ordeno llenar el tanque con tequila. El automovil se puso en marcha sin problemas y el escape, segun los relatos de los testigos, recordaba el aroma de un bar recalentado.
Simplicidad de la construccion
El motor de turbina de gas se distinguia por una sorprendente simplicidad mecanica. Tenia aproximadamente un 80% menos de piezas que un motor clasico de pistones.
No habia sistema de refrigeracion liquida: no existian ni radiador ni anticongelante. Tampoco habia pistones, valvulas ni arboles de levas. El aceite no requeria cambios regulares, ya que no se contaminaba con productos de combustion. Ademas, el motor arrancaba al instante incluso con heladas intensas, porque la turbina no necesitaba calentamiento previo.
Diseno de Ghia
Aunque el desarrollo de la carroceria se realizo en Estados Unidos, el ensamblaje se llevo a cabo a mano en Italia, en el famoso atelier Ghia. Esto le dio al automovil una apariencia marcadamente futurista.
El distintivo tono cobrizo Turbine Bronze, el techo de vinilo y la parte trasera de la carroceria estilizada como las toberas de un caza a reaccion subrayaban el origen aeronautico de la idea y hacian que el auto fuera facilmente reconocible.
Por que las turbinas no se volvieron masivas
A pesar de las reseñas en general entusiastas de los participantes en las pruebas —el automovil se distinguia por la suavidad de marcha y el silencio a alta velocidad—, el proyecto fue clausurado. Las razones resultaron ser puramente practicas.
En el modo urbano, la turbina mostraba un consumo extremadamente alto: al ralenti, el motor consumia casi tanto combustible como al circular a 60 km/h.
Ademas, habia un retraso de respuesta muy marcado. Despues de pisar el acelerador, transcurrian aproximadamente 1,5–2 segundos antes de que la turbina alcanzara la potencia de trabajo. En el trafico urbano denso, esto no solo era incomodo, sino tambien potencialmente peligroso.
La temperatura del escape tambien seguia siendo un problema serio. Los ingenieros tuvieron que desarrollar un complejo sistema de recuperacion para que los gases calientes no derritieran el asfalto ni danaran los automoviles que estaban detras.
Por ultimo, el motor se distinguia por un alto nivel de emisiones de oxidos de nitrogeno (NOx), lo que se volvio critico en el contexto del endurecimiento de las normas ambientales en Estados Unidos.
El final tragico del programa
Las carrocerias del Chrysler Turbine Car se fabricaban en Italia, y la compania las importo a Estados Unidos como "importacion temporal" para evitar elevados aranceles aduaneros. Cuando el programa de pruebas termino, las autoridades aduaneras exigieron o bien pagar los impuestos, o bien destruir los automoviles.
Chrysler eligio la segunda opcion. Cuarenta y seis de los cincuenta y cinco autos fueron aplastados por una prensa y quemados. La destruccion ocurrio ante los ojos de periodistas e ingenieros de la compania, muchos de los cuales no ocultaban las lagrimas al ver desaparecer un proyecto unico.
Legado
Hasta nuestros dias han sobrevivido solo nueve ejemplares del Chrysler Turbine Car. La mayoria de ellos se encuentra en museos y se exhibe sin motor. Solo unos pocos autos conservaron su estado de funcionamiento.
Uno de esos automoviles pertenece al conocido presentador de television y coleccionista Jay Leno, quien lo conduce con regularidad, demostrando que el sedan de turbina puede ser algo mas que una pieza de museo.
El Chrysler Turbine Car quedo como un monumento a una epoca en la que parecia que los trenes atomicos, los aviones personales y las tecnologias de la ciencia ficcion estaban a punto de convertirse en parte de la vida cotidiana.
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