Muchos conductores, especialmente aquellos que están acostumbrados a las cajas de cambios automáticas o variadores, perciben el frenado con el motor como algo exótico, casi como una función especial de los coches antiguos. Algunos incluso lo consideran una reliquia del pasado. Sin embargo, esto es un grave error. El frenado con el motor no es arcaico ni una "opción oculta", sino una forma completa e importante de controlar el automóvil.
Es común la opinión de que la propia frase suena contradictoria: el motor, dicen, está diseñado para acelerar, no para desacelerar. Sin embargo, en la práctica, puede realizar la tarea opuesta. El frenado con el motor se produce en el momento en que la marcha está engranada, el pedal del acelerador está completamente liberado y las revoluciones del cigüeñal son superiores a las mínimas de ralentí. En esta situación, los roles cambian: ya no es el motor el que impulsa las ruedas, sino que las ruedas se ven obligadas a hacer girar el motor, gastando en ello la energía cinética acumulada del automóvil. Debido a esto, el coche se desacelera notablemente más rápido que cuando se mueve en "punto muerto".
¿Qué es exactamente lo que frena el automóvil?
El factor clave aquí es la resistencia a la rotación del cigüeñal. Se compone de varios componentes. En primer lugar, están las pérdidas mecánicas por fricción dentro del motor. En segundo lugar, la energía gastada en comprimir el aire en los cilindros. Además, todos los agregados que normalmente son impulsados por el motor juegan un papel: el generador, la bomba de la dirección asistida, el compresor del aire acondicionado. Durante el frenado con el motor, se convierten en consumidores de energía, aumentando la resistencia general a la rotación.
¿Cómo frenar correctamente en un coche "mecánico"?
En los automóviles con caja de cambios manual, este método de desaceleración requiere acciones conscientes por parte del conductor. Al acercarse a un lugar de parada, no debe mover la palanca a punto muerto de antemano y rodar por inercia. Es mucho más efectivo soltar el pedal del acelerador, continuar moviéndose en marcha y luego activar los frenos de servicio. Se cambia a "punto muerto" solo inmediatamente antes de la parada completa.
Es especialmente importante recordar esto en descensos de montaña empinados. Allí, conducir en marchas bajas no es una recomendación, sino una medida de seguridad. Una marcha baja aumenta significativamente el efecto del frenado con el motor y permite mantener la velocidad bajo control sin sobrecalentar los mecanismos de freno.
Cajas de cambios automáticas: todo es más simple de lo que parece
Los propietarios de automóviles con transmisión automática a menudo se preguntan: ¿cómo aplicar este truco sin embrague y selección manual de marchas? En la mayoría de los casos, de ninguna manera especial. Con un movimiento uniforme y la posterior liberación del acelerador, el frenado con el motor se produce automáticamente, especialmente si el bloqueo está activo en el convertidor hidráulico. La unidad de control electrónico lo mantiene activado hasta el último momento posible, asegurando una conexión efectiva entre las ruedas y el motor.
Sin embargo, en descensos prolongados, la participación del conductor sigue siendo necesaria. Si la caja permite el modo manual, debe seleccionar a la fuerza una marcha más baja: tercera, segunda o incluso primera, dependiendo de la pendiente. En los automóviles más antiguos, para esto se utiliza el cambio del selector a las posiciones L, 2 o D3, lo que limita la posibilidad de cambiar a marchas más altas.
Variadores y "robots": el mismo principio
Con los variadores, la situación es similar. A pesar de un diseño diferente, también utilizan un convertidor hidráulico, funcionalmente similar al que se utiliza en las transmisiones automáticas clásicas. El algoritmo de funcionamiento del bloqueo sigue siendo el mismo. En áreas planas, el sistema hará todo por sí solo, y en descensos empinados, el conductor debe fijar manualmente una marcha virtual baja.
En los automóviles con cajas de cambios robotizadas, todo es aún más simple: basta con seleccionar una marcha más baja de antemano al conducir cuesta abajo. Si la carretera es plana, el frenado con el motor se realiza sin acciones adicionales.
Un factor no obvio: los consumidores de energía
Un detalle interesante: la eficiencia del frenado con el motor depende directamente de la cantidad de consumidores de energía encendidos. El aire acondicionado, la dirección asistida, un potente sistema de audio: todo esto, al desacelerar, se convierte en una carga adicional para las ruedas, dificultando su rotación. Al mismo tiempo, no se gasta combustible en el funcionamiento de estos dispositivos, ya que cuando se suelta completamente el pedal del acelerador, el suministro de combustible se detiene.
Influencia del tipo de tracción
Hay otro matiz en el que rara vez se piensa. La eficiencia del frenado con el motor también está relacionada con el tipo de tracción del automóvil, especialmente en condiciones de baja adherencia: sobre hielo, grava o superficies sueltas. En tales superficies, las pequeñas piedras o el hielo se comportan casi como bolas de rodamiento, reduciendo drásticamente la fricción.
Dado que los frenos delanteros son constructivamente más efectivos que los traseros, los automóviles de tracción delantera en tales condiciones se desaceleran con el motor de manera más segura que los automóviles comparables de tracción trasera. Esta diferencia se hace especialmente notable en descensos empinados.
El argumento más importante
Y, por último, un punto clave. El frenado con el motor sigue siendo la única forma de reducir significativamente la velocidad del automóvil en caso de fallo total del sistema de frenos. Esta habilidad puede ser decisiva. Por eso, no solo vale la pena conocerla, sino también recordarla y saber cómo aplicarla en la práctica.