Bujías en un motor diésel: no son lo que parecen

No encienden el combustible, pero sin ellas el motor podría no arrancar

Al abrir el capó de un automóvil diésel, la vista se dirige inmediatamente a elementos familiares: cables que van a las bujías desde los cilindros. La intuición sugiere que en algún lugar debería aparecer una chispa, como en un motor de gasolina. Pero no hay ni puede haber chispa alguna. Surge una pregunta lógica: ¿para qué necesita un diésel bujías? La respuesta radica en una forma fundamentalmente diferente de operar de dicho motor.

Diferencia clave: el método de ignición

En un motor de gasolina, todo está dispuesto de manera muy clara. El combustible se mezcla de antemano con el aire, la mezcla resultante se comprime con un pistón y, en un momento estrictamente definido, la bujía de encendido proporciona una chispa. Esta chispa es ese "gatillo" sin el cual el proceso no comenzará.

Bujía de incandescencia
Bujía de incandescencia

En un motor diésel no se requiere ignición externa alguna. Aquí el combustible se enciende solo. El mecanismo es simple: primero solo entra aire en el cilindro, que el pistón comprime a una presión extremadamente alta. Como resultado, la temperatura dentro de la cámara de combustión se eleva a 700–900 °C. Es en este momento, cerca del punto muerto superior, cuando la boquilla inyecta combustible diésel. Se atomiza, evapora, mezcla con el aire caliente y se autoenciende instantáneamente. La chispa aquí simplemente no es necesaria: no hay nada ni a nadie que encender.

¿Entonces para qué necesita un diésel bujías de incandescencia?

La respuesta es una: para un arranque en frío seguro. Mañana de invierno: el metal del motor está congelado, los cilindros están fríos y, al comprimirse, el aire ya no tiene tiempo de calentarse a la temperatura de autoignición. Se inyecta combustible, pero no se enciende. En el mejor de los casos, el motor arrancará con interrupciones, en el peor, no arrancará en absoluto.

Es en tales condiciones que entran en funcionamiento las bujías de incandescencia. En esencia, son calentadores eléctricos compactos. Cuando la llave de encendido se gira a la primera posición, se les aplica voltaje. La punta de la bujía se calienta rápidamente al rojo vivo, hasta 1000 °C o más. Esta fuente de calor local calienta el aire en la cámara de combustión precisamente en el momento más crítico del arranque, creando las condiciones para la autoignición normal del combustible.

En los diésel modernos, el trabajo de las bujías no siempre termina inmediatamente después del arranque. A menudo, continúan funcionando durante algún tiempo, lo que ayuda a reducir el ruido, las vibraciones y el volumen de emisiones nocivas en un motor que no está caliente.

Dispositivo y desarrollo: lejos de ser solo un cable

Las primeras bujías de incandescencia eran de varilla y se calentaban con bastante lentitud, hasta 20–30 segundos. Tal arranque "lento" era la norma para los diésel antiguos. Hoy la situación es diferente. Las bujías modernas suelen ser de cerámica. Su núcleo está hecho de un material especial resistente al calor que alcanza la temperatura de funcionamiento en solo 2–5 segundos.

Esta aceleración no es solo una comodidad para el conductor. Un arranque rápido se ha convertido en un requisito obligatorio de los estándares ambientales y los sistemas modernos de gestión del motor. En cuanto a la vida útil, las bujías de cerámica pueden recorrer entre 150 y 200 mil kilómetros, sin embargo, en la práctica se recomienda cambiarlas antes, sin esperar a que fallen, para evitar problemas con el arranque y el funcionamiento desigual de los cilindros.

Es importante recordar: no reemplazan la chispa

Sin embargo, hay un punto fundamental: las bujías de incandescencia no participan en la ignición del combustible durante el funcionamiento normal del motor. No desempeñan el papel de una chispa de gasolina y no controlan el proceso de combustión. Su tarea es solo crear las condiciones iniciales para la autoignición de la mezcla.

Cuando el motor se calienta y la temperatura en los cilindros es suficiente, las bujías se apagan. En algunos motores, pueden encenderse brevemente en el modo de post-incandescencia, lo que ayuda a reducir la toxicidad del escape, pero esta es una función secundaria, no la razón principal de su existencia.

¿Por qué es tan importante el buen estado de las bujías?

Una bujía de incandescencia defectuosa es mucho más que un problema de "no arranca en invierno". Si una o más bujías fallan, se altera la uniformidad de los procesos en los cilindros. En un motor frío, aparece un fallo de encendido, aumenta el desgaste mecánico y puede salir humo blanco del tubo de escape, un signo de combustible sin quemar.

Además, aumenta la carga en la batería y el motor de arranque: tienen que girar el motor durante más tiempo e intensidad hasta que comience a funcionar de manera estable. Es por eso que la verificación de las bujías está regulada estrictamente. Según GOST, se evalúa no solo su resistencia, sino también la corriente consumida, así como la velocidad para alcanzar el calor de funcionamiento.

Lea más materiales sobre el tema:

Ahora en la página principal