Un aumento en el consumo de gasolina a menudo se convierte en una sorpresa desagradable para los propietarios de automóviles: el estilo de conducción sigue siendo el mismo, las condiciones de operación no cambian, y las cifras en la gasolinera aumentan gradualmente. Esta situación casi siempre indica desviaciones en el funcionamiento del automóvil. El consumo elevado de combustible no surge sin una razón, es una consecuencia de procesos internos que han dejado de cumplir con la norma.
Como regla general, el problema se desarrolla de forma inadvertida. La diferencia al principio parece insignificante, por lo que se ignora. Sin embargo, con el tiempo, los gastos adicionales en combustible se vuelven notables, y es entonces cuando el propietario presta atención a lo que está sucediendo.
En el fondo de todo está el principio de funcionamiento del motor. El sistema electrónico calcula el volumen de suministro de combustible, basándose en las señales de los sensores y el estado de los componentes mecánicos. Si al menos un elemento comienza a funcionar incorrectamente, el cálculo se interrumpe y una cantidad excesiva de gasolina entra en los cilindros.
El escenario generalmente se desarrolla gradualmente. Al principio, el consumo excesivo es de solo 1 a 2 litros. Luego, debido al funcionamiento incorrecto del sistema, aumenta la carga en el motor en sí, así como en los elementos de escape y el catalizador. En esta etapa, el problema ya afecta no solo al bolsillo, sino también a la vida útil de las unidades.
Una situación típica es la siguiente: el automóvil llega al diagnóstico con una queja sobre un mayor consumo de combustible. El sistema electrónico no registra errores, pero una inspección detallada revela un filtro de aire sucio, bujías desgastadas y lecturas incorrectas de los sensores. Cada uno de estos factores por separado puede parecer insignificante, pero su combinación genera un consumo excesivo grave.
Las causas del consumo excesivo de gasolina son bien conocidas por los especialistas. La falta de aire debido a un filtro sucio obliga al sistema a aumentar el suministro de combustible. Las bujías desgastadas y las bobinas de encendido defectuosas conducen a una combustión incompleta de la mezcla. Los sensores del motor, incluido el sensor lambda, el sensor de flujo de masa de aire y el sensor de temperatura, con lecturas distorsionadas, interrumpen la precisión de los cálculos. Los inyectores desgastados pueden suministrar combustible adicional. Un catalizador obstruido dificulta el escape normal, lo que también afecta el funcionamiento del motor. Incluso la presión de los neumáticos juega un papel: una presión baja de solo 0,5 bares puede aumentar el consumo en un 5-10%. Finalmente, un estilo de conducción agresivo con aceleraciones bruscas y aceleraciones frecuentes aumenta directamente el consumo de combustible.
El error principal es que la ausencia de fallas obvias y señales de advertencia se percibe como un signo de buen estado. Sin embargo, el consumo excesivo de gasolina casi nunca aparece "por sí solo". Si un automóvil ha comenzado a requerir más combustible de lo habitual, es razonable comenzar con un diagnóstico. Esto permite no solo devolver el consumo a los valores normales, sino también evitar averías más graves en el futuro.
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