En la exhibición SEMA en Las Vegas, los tuneadores de Liberty Walk presentaron un Toyota Land Cruiser 250 radicalmente rediseñado. El todoterreno recibió el kit de carrocería ancha LB-Works característico de la marca, una suspensión rebajada y llantas forjadas Vossen de 24 pulgadas, sin embargo, la instalación híbrida permaneció sin cambios.
El diseño actualizado incluye un parachoques delantero rediseñado con grandes tomas de aire y luces de circulación diurna integradas, un revestimiento en el capó, enormes guardabarros con fijación atornillada, un difusor trasero y un alerón. Los nuevos faros LED y las luces traseras Alpharex Nova Series le dan al todoterreno un aspecto futurista.
Bajo el capó, se encuentra el turbohíbrido estándar i-FORCE MAX de 2.4 litros con 326 CV y 630 N·m, que funciona con una "automática" de 8 velocidades y un sistema de tracción total. A pesar de la ausencia de mejoras técnicas, el show-car se convirtió en uno de los más espectaculares en SEMA. El kit completo se estima en 8800 dólares, y el juego de llantas Vossen de 24 pulgadas, en 14 850 dólares.