Experto explica por qué en invierno la transmisión automática empieza a fallar y cuáles pueden ser las consecuencias

Los cambios lentos en clima frío no son normales, sino la primera señal de problemas con la transmisión

En invierno, muchos conductores se encuentran con que la transmisión automática se comporta de manera extraña: las marchas entran con retraso, los cambios se vuelven más bruscos y, al iniciar la marcha, se sienten tirones. A menudo, esto se atribuye al frío y se considera una característica temporal de la operación en heladas. Sin embargo, como señala Yulia Trushkova, directora de servicio de la empresa "Rolf", este comportamiento de la transmisión automática no es normal, sino un signo de problemas incipientes o ya existentes.

Según la experta, deben alertar los retrasos al cambiar de marcha inmediatamente después de iniciar la marcha, la retención prolongada de la primera marcha, el funcionamiento incorrecto al acelerar, los ligeros empujones al pasar de primera a segunda marcha o al activar los modos R y D. También son posibles vibraciones, sensación de deslizamiento y un arranque inseguro incluso después de un breve calentamiento. Si la caja de cambios comienza a funcionar correctamente solo después de 10 a 15 minutos de conducción, esto ya es un síntoma de avería, no una reacción inofensiva al frío.

Una de las principales causas de los problemas en invierno es el espesamiento del aceite de la transmisión. Incluso los fluidos sintéticos modernos a una temperatura de alrededor de −20 °C pierden notablemente fluidez. La situación se agrava si el aceite no se ha cambiado en mucho tiempo: el ATF oxidado y contaminado se espesa más rápido y se bombea peor a través del sistema hidráulico, lo que afecta directamente la corrección de los cambios.

La segunda causa común es un filtro de transmisión automática obstruido y una bomba de aceite desgastada. Cuando el filtro está sucio, es más difícil para la bomba bombear aceite frío y viscoso. Como resultado, la presión en el sistema hidráulico de la caja de cambios cae, lo que provoca que la electrónica y el bloque hidráulico comiencen a funcionar con errores, y los cambios se vuelven tardíos o bruscos.

Los elementos de goma de la transmisión también juegan un papel importante. En clima frío, los manguitos y retenes pierden elasticidad, se "endurecen" y retienen peor la presión. Esto puede provocar fugas internas de aceite, un funcionamiento inestable de los embragues de fricción y fallos al cambiar de marcha, especialmente en los primeros minutos después de arrancar el coche.

Un problema aparte está relacionado con la falta de un calentamiento completo de la caja de cambios. En la mayoría de los automóviles, solo se calienta el motor, mientras que el aceite de la transmisión automática, incluso después de 10 minutos de funcionamiento en ralentí, puede permanecer a una temperatura de −20…−25 °C. En tales condiciones, la transmisión se ve obligada a funcionar con un líquido frío y espeso, lo que aumenta drásticamente la carga en todos los componentes.

La experta recomienda prestar especial atención al correcto funcionamiento de la transmisión automática en invierno. Después de arrancar el motor, debe esperar de 1 a 2 minutos en el modo P o N sin aumentar las revoluciones, luego comenzar a moverse suavemente, evitando aceleraciones bruscas en los primeros 5 a 10 minutos. No es recomendable utilizar modos deportivos, Kick-Down o algoritmos especiales de invierno hasta que la caja de cambios esté completamente caliente.

No menos importante es controlar el estado y el nivel del aceite. Si el ATF no se ha cambiado en más de 60 000 km, el invierno es una razón de peso para cambiarlo. El aceite nuevo tiene un tono rojo o rosa, mientras que un color oscuro y un olor a quemado indican sobrecalentamiento y funcionamiento al límite. Durante el mantenimiento, es necesario cambiar no solo el líquido, sino también el filtro con la junta del cárter. También se debe utilizar solo aceite con la aprobación del fabricante y características estables hasta −40 °C, evitando soluciones "universales" sin compatibilidad confirmada.

Ignorar los síntomas invernales, según el especialista, puede tener graves consecuencias. El funcionamiento prolongado de la transmisión automática en condiciones desfavorables conduce a un desgaste acelerado de los embragues de fricción, el bloque hidráulico y la bomba, y el resultado suele ser una reparación importante que cuesta entre 150 000 y 300 000 rublos.

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Fuentes
RG

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