¿Por qué en la URSS se conducía en invierno sin neumáticos de invierno?

¿Cómo los conductores soviéticos no cambiaban los neumáticos y no sufrían accidentes masivos?

Para el conductor moderno, acostumbrado al cambio obligatorio de neumáticos según la temporada, la sola idea de conducir en invierno con neumáticos de verano parece casi una locura. Basta con la primera nevada seria en una gran ciudad para que el tráfico se paralice: cientos de coches patinan sin remedio, alargando los atascos durante kilómetros, y el número de pequeños choques aumenta bruscamente. Hoy en día, los neumáticos de invierno se perciben como una verdad ineludible, un elemento de seguridad tan básico como los cinturones o los frenos en buen estado.

Sin embargo, hace unas décadas, la realidad vial era completamente diferente. En la URSS, la gran mayoría de los automovilistas utilizaban el mismo juego de neumáticos durante todo el año. Los conceptos de "neumático con clavos" o "de fricción" simplemente no existían, pero las carreteras no se convertían en una zona de caos continuo y los accidentes masivos no eran la norma. Esta aparente paradoja se explica no por un solo secreto, sino por todo un conjunto de factores: desde las características de la técnica y las carreteras hasta la cultura de conducción e incluso la composición de la goma. Para entender cómo funcionaba esto, es importante dejar de lado las ideas modernas y observar la situación con los ojos de un conductor de aquella época, cuya experiencia era radicalmente diferente a la actual.

El automóvil y la carretera: otra técnica y otro entorno

En primer lugar, los propios automóviles y las condiciones en las que se utilizaban eran fundamentalmente diferentes. Los turismos soviéticos - "Zhiguli", "Moskvich", "Volga" - tenían modestas capacidades dinámicas. Sus motores no se distinguían por su alta potencia y la aceleración era lenta. El automóvil físicamente no permitía arrancar bruscamente o entrar en una curva a alta velocidad, lo que automáticamente reducía la probabilidad de derrape en una superficie resbaladiza.

La distribución del peso en estos coches era más uniforme y la dirección era pesada y con mucha retroalimentación. El conductor literalmente sentía cómo las ruedas interactuaban con la carretera y sentía de antemano la aproximación de la pérdida de agarre.

Un factor no menos importante era la red de carreteras. Fuera de las grandes ciudades, el asfalto no era frecuente, y en las propias ciudades el mantenimiento invernal de las carreteras era diferente al actual. En lugar de reactivos químicos, se utilizaba arena o escoria. Este sencillo abrasivo creaba un agarre estable incluso para la goma dura, especialmente sobre la nieve compactada.

Pero quizás la principal diferencia era la densidad del tráfico. El número de automóviles en las carreteras era muchas veces menor que el actual. El conductor no tenía que maniobrar constantemente en un flujo estrecho, frenar bruscamente o cambiar de carril. La distancia se podía mantener con un gran margen y la carretera a menudo parecía casi vacía. Este espacio para maniobrar y tiempo para reaccionar se convertía en uno de los elementos clave de la seguridad.

Cultura de conducción: la precaución como norma

El conductor soviético pensaba y actuaba de forma diferente. El automóvil era una rareza y un valor por el que se ahorraba durante años. Perderlo en un accidente significaba no solo perder el transporte, sino también perder un recurso vital importante. Por lo tanto, se cuidaba el coche y el riesgo se consideraba un lujo inadmisible.

La preparación para un viaje invernal comenzaba mucho antes del inicio. Calentar el motor, limpiar cuidadosamente los cristales, comprobar la batería se consideraban procedimientos obligatorios. La propia conducción se basaba en los principios de suavidad y previsión. Las aceleraciones y frenadas bruscas estaban bajo una prohibición no escrita, los giros del volante se realizaban con cuidado y por adelantado.

A menudo se arrancaba en segunda, e incluso a veces en tercera marcha, para reducir el par motor en las ruedas motrices y evitar el patinaje. El frenado se realizaba principalmente con el motor, y el pedal del freno se utilizaba con la mayor precaución posible. El conductor siempre miraba hacia adelante, reduciendo la velocidad de antemano antes de los cruces, las subidas y los tramos de carretera sospechosamente brillantes.

La temeridad no se fomentaba ni social ni prácticamente. La experiencia se transmitía de los conductores mayores a los más jóvenes, formando una cultura estable de respeto por la carretera y la técnica. Los errores costaban caros, por lo que se aprendía a no cometerlos.

"Neumáticos para todas las estaciones soviéticos" y trucos probados

La ausencia del término "neumático de invierno" no significaba una uniformidad total de los neumáticos. Los neumáticos de aquella época eran más parecidos en sus propiedades a los neumáticos modernos para todas las estaciones. Se fabricaban con compuestos más blandos que los neumáticos de verano actuales y conservaban la elasticidad durante más tiempo en las heladas, aunque según los estándares modernos seguían considerándose duros.

La banda de rodadura estaba diseñada principalmente para la nieve y el barro, los principales revestimientos invernales fuera de la ciudad. El dibujo profundo favorecía la autolimpieza y permitía moverse con seguridad por la nieve derretida. En la década de 1980 apareció el primer neumático especializado "Snezinka" (copo de nieve). Era rígido y sin clavos, pero se distinguía por un dibujo agresivo, casi todoterreno, convirtiéndose en el primer paso hacia la especialización estacional.

Mención aparte merecen las cadenas para la nieve. Para muchos conductores, especialmente los que vivían fuera de la ciudad, un juego de cadenas en el maletero era tan normal como un gato o una rueda de repuesto. En condiciones difíciles - en subidas o sobre hielo puro - las cadenas se colocaban en las ruedas motrices y convertían el turismo en una especie de vehículo todoterreno. Esta sencilla solución compensaba eficazmente la ausencia de neumáticos de invierno especializados.

Infraestructura y ayuda mutua

El entorno vial se complementaba con una atmósfera social especial. No existían reglamentos estrictos ni plazos obligatorios para el cambio de neumáticos, multas ni control total. La responsabilidad recaía totalmente en el conductor, lo que fomentaba la independencia y la precaución.

En la carretera existía una regla no escrita de ayuda mutua. A un coche atascado o derrapado se le ayudaba a salir casi sin dudarlo. Esto se percibía como la norma, no como una excepción. La limpieza de las carreteras con arena, en lugar de reactivos, daba unas directrices claras: si hay abrasivo bajo las ruedas, hay agarre, si hay hielo puro, hay que tener mucho cuidado. Un sistema sencillo funcionaba eficazmente en condiciones de baja carga en las carreteras.

¿Por qué funcionaba esto y por qué no funciona hoy?

La utilización de neumáticos de verano en invierno en la época soviética fue posible gracias a una combinación de factores, la mayoría de los cuales han desaparecido. Motores débiles, carreteras vacías, una cultura especial de conducción suave, cadenas y arena en lugar de reactivos formaban un ecosistema único en el que los neumáticos de invierno especializados no eran vitales.

Trasladar esta experiencia a las condiciones modernas es incorrecto. Los automóviles actuales son más potentes, rápidos y complejos, y la densidad del tráfico y el estilo de conducción no dejan margen para errores. Para aprovechar el potencial de la técnica moderna se requiere un agarre adecuado, que solo proporcionan los neumáticos de invierno de calidad.

Y, sin embargo, la principal lección del pasado sigue siendo relevante. Ningún neumático, ni siquiera el más perfecto, sustituirá las habilidades del conductor. Suavidad, previsión, distancia y una evaluación sobria de las condiciones son principios universales de la conducción invernal. Las tecnologías cambian, pero la física de la fricción y las leyes de la inercia permanecen inalterables, al igual que la responsabilidad de la persona al volante.

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