El misterio de las "asas" de hierro en las ruedas de los camiones soviéticos

Una solución simple que garantizaba capacidad todoterreno y seguridad

Prácticamente en todos los camiones de servicio del periodo soviético —ya fueran ZIL, URAL, GAZ o MAZ, así como en sus versiones civiles de tres ejes— en las ruedas se podían notar inusuales elementos metálicos. Por su aspecto recordaban o bien a asas, o bien a pequeñas palas, aunque su forma claramente no facilitaba un agarre cómodo. Debido a ello, entre los conductores y entre la gente durante mucho tiempo no hubo una explicación clara de su propósito.

La suposición extendida de que estas eran "asas" para transportar ruedas no resiste la crítica: la masa de una sola rueda podía alcanzar casi cien kilogramos, e incluso entre dos personas sería imposible moverla sujetándola de un elemento así. Sin embargo, no era habitual hablar mucho sobre la función de estas piezas, y a las raras preguntas por lo general seguía una respuesta breve: "inflado".

Exactamente: este elemento metálico no era otra cosa que una cubierta protectora del sistema de inflado de neumáticos. No protegía tanto la propia manguera de goma como la llave-racor de latón que sobresalía del cubo. Todo el sistema estaba conectado con el depósito de aire y el compresor del vehículo.

Para utilizar el inflado, el conductor debía realizar varias acciones:

  • desenroscar la fijación y abatir la cubierta protectora
  • con una llave girar la válvula a la posición "1" o "2"
  • de ese modo abrir o cerrar el suministro de aire a los neumáticos

Este esquema permitía no solo regular la presión, sino también aislar rápidamente el sistema en caso de daño de la manguera, para evitar la fuga de aire. En condiciones normales, el inflado permanecía desconectado y se activaba solo cuando se preveía circular por superficies difíciles: caminos de tierra, barro o nieve virgen.

La utilidad práctica del sistema era muy notable. Según las condiciones de uso, el conductor podía cambiar la presión de los neumáticos:

  • al circular sin carga, reducir un poco la presión para disminuir las sacudidas y aumentar la comodidad
  • con cargas pesadas, mantener los valores estándar
  • al entrar en barro reblandecido o nieve, desinflar considerablemente, a veces casi a la mitad
Cubierta del sistema de inflado
Cubierta del sistema de inflado

La reducción de la presión aumentaba la huella de contacto de los neumáticos con la superficie y permitía que el camión se hundiera menos. Gracias a ello, por ejemplo, el ZIL-131 podía avanzar incluso por nieve fresca con la carga completa. La máquina literalmente "apartaba" la nieve delante de sí, formando un montículo hasta el nivel del parachoques, y seguía avanzando a baja velocidad sobre ruedas casi desinfladas.

Inicialmente, un sistema de este tipo se desarrolló para equipos especializados, por lo que se prestó especial atención a la posibilidad de restablecer rápidamente la presión. En condiciones de desplazamiento en columna, las demoras eran inadmisibles, y el conductor debía devolver con rapidez los neumáticos a su estado de trabajo.

El control del inflado se realizaba desde la cabina:

  • en el panel delantero se encontraba una palanca de control
  • al lado había un manómetro que mostraba la presión general del sistema

Existía la opinión de que el inflado podía compensar un pinchazo del neumático. En la práctica, realmente ayudaba a conservar el control, especialmente en camiones como los ZIL y los URAL. Al circular a una velocidad de 60–70 km/h, la detención instantánea de un vehículo pesado es difícil, por eso mantener la presión permitía al conductor apartarse con seguridad al arcén. Los trabajos posteriores los realizaba un vehículo de reparación, que por lo general seguía al final de la columna.

El sistema también resultaba útil en otras situaciones. Por ejemplo, al sacar un vehículo atascado de una cuneta:

  • se reducía la presión de los neumáticos
  • la adherencia al suelo aumentaba bruscamente
  • las capacidades de tracción, especialmente en el ZIL-131, permitían cumplir la tarea con éxito

A pesar de su aparente simplicidad, la construcción tenía sus particularidades. La cubierta protectora se perdía con frecuencia, por lo que los conductores intentaban reemplazarla en cuanto tenían oportunidad, a veces tomándola prestada de colegas. La ausencia de esta pieza se consideraba una deficiencia grave: de hecho, se reconocía que el vehículo no estaba completamente listo para su uso.

Esto no era casualidad: al circular, por ejemplo, entre matorrales, podía dañarse la fijación de la manguera. Sin el elemento protector, el riesgo de problemas de este tipo aumentaba, y las consecuencias podían ser considerablemente más serias.

En conjunto, el sistema de inflado con su característico "cobertura-asa" parecía simple e incluso algo tosco. Sin embargo, cumplía su tarea de manera fiable, y eso era clave para la técnica soviética. Tales vehículos a menudo eran inferiores en comodidad, se distinguían por su robustez y sencillez de ejecución, pero al mismo tiempo demostraban una gran resistencia y adaptación a duras condiciones de uso.

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