Dar menos combustible sigue siendo el esquema de fraude más común en las gasolineras rusas. Según el experto en automóviles Dmitry Novikov, la forma más extendida es el ajuste programático del contador. La electrónica de la columna se configura para que formalmente marque 10 litros, pero en realidad dispense 9,3–9,6. Las pérdidas para el cliente parecen insignificantes, pero para la estación esto supone una ganancia diaria de cientos de litros. El fraude solo se puede detectar con un medidor de verificación.
Otro truco popular está relacionado con el combustible restante en la manguera: después del repostaje anterior, quedan hasta 300 ml de gasolina en la tubería. Si el operador corta el flujo o mantiene la pistola en ángulo, el volumen pagado no llega al tanque. También se utilizan otros métodos, como la mezcla de aire, que provoca espuma, o el uso de fracciones de combustible baratas, lo que reduce la calidad del combustible.
Es difícil reconocer el suministro insuficiente: la columna puede "retrasarse" o dar tirones en el contador, y el encargado del repostaje puede tirar activamente de la pistola. La forma más fiable de comprobarlo es una medición de control, donde el error permisible no supera el 0,25%. En caso de infracciones graves, se recomienda ponerse en contacto con Rospotrebnadzor o Rostandart. Los expertos aconsejan elegir grandes gasolineras de cadena y comprobar inmediatamente las situaciones sospechosas: no tiene sentido regalar litros extra a los estafadores.