Duelo olvidado del campo socialista: ¿"Nysa" o "Rafik"?

¿Por qué los microbuses polacos y soviéticos se convirtieron en símbolos de una época y fuente de interminables debates?

La nostalgia por los países del campo socialista es un sentimiento contradictorio y en gran medida paradójico. Basta con intentar volver mentalmente al pasado soviético para que la imaginación dibuje inmediatamente un conjunto de imágenes familiares: «Volgas», «Moskvichs», «Zaporozhets», pesados camiones ZIL y GAZ. Sin embargo, una capa de la historia automovilística de la URSS permaneció durante mucho tiempo en la periferia de la atención: los microbuses polacos. Esos mismos «Nysa» y «Rafik», que eran igual de reconocibles, pero que rara vez se convertían en héroes de los recuerdos.

¿Por qué no se podía hacer una elección sencilla entre «Nysa» y «Rafik»?

Estos coches se encontraban literalmente en todas partes, aunque las razones de su omnipresencia rara vez se convertían en objeto de reflexión. Para los conductores, eran a la vez ayudantes fiables y fuentes de irritación: provocaban apego y cansancio a partes iguales.

Por eso, todavía no cesan las discusiones en torno a ellos. ¿A qué se debe el lugar tan arraigado de estos microbuses en la memoria colectiva y por qué la comparación entre «Nysa» y «Rafik» sigue provocando emociones?

«Nysa» y «Rafik»: breve contexto histórico

Para comprender el fenómeno, es necesario recurrir a las circunstancias de la época. A pesar de la escala y las ambiciones de la industria automovilística soviética, el país sufría una escasez crónica de camiones ligeros y microbuses. YerAZ y RAF, que trabajaban dentro de la URSS, no podían hacer frente físicamente a la creciente demanda. Como resultado, el Estado se vio obligado a comprar masivamente técnica en el extranjero, sobre todo en Polonia.

Así aparecieron en las carreteras soviéticas los automóviles de la fábrica Fabryka Samochodów Dostawczych (FSD), situada en la ciudad de Nysa. Allí se fabricaba el microbús Nysa 521. Su principal «oponente» dentro del país fue el RAF-977, un desarrollo de la Fábrica de Autobuses de Riga, más conocido por el apodo popular de «Rafik».

Visual y conceptualmente, estos coches parecían casi parientes: microbuses de una clase similar, que no se distinguían por innovaciones técnicas ni siquiera para los estándares de la década de 1970, pero que eran muy demandados en el uso diario.

Nysa 521: el estándar polaco de sencillez

La producción en serie del Nysa 521 comenzó en Polonia en 1969, y el coche se ganó rápidamente la reputación de transporte cómodo y práctico a los ojos de los conductores soviéticos. Hubo varias razones para ello.

La construcción se pensó teniendo en cuenta la explotación: en el techo se preveían dos escotillas de ventilación, en el lateral se instalaba una puerta corredera y el calentador del habitáculo se consideraba realmente eficaz. El acceso al motor estaba organizado desde ambos lados, lo que facilitaba el mantenimiento. La carrocería se pintaba con cuatro capas de esmalte, lo que aumentaba la resistencia a la corrosión. El cuadro se completaba con una gran variedad de modificaciones, desde furgones isotérmicos hasta laboratorios móviles. La calidad del montaje superaba notablemente el nivel habitual para la URSS de la época.

Nysa 521
Nysa 521

El relleno técnico, sin embargo, tenía sus limitaciones. El motor y el chasis le llegaron al «Nysa» del anticuado turismo Warszawa, una versión polaca del «Pobeda» GAZ-M20 soviético. Esto afectó a la dinámica de aceleración y al consumo de combustible, y el alto centro de gravedad hacía que el microbús fuera inseguro en las curvas bruscas.

A pesar de estas deficiencias, el Nysa 521 seguía siendo fácil de reparar y extremadamente versátil. También es importante que la producción estuviera orientada no solo a los países socialistas, sino también a la exportación europea, lo que se reflejaba en el nivel general de ejecución.

«Rafik»: orgullo de la industria automovilística o símbolo de sus problemas

El RAF-977, casi contemporáneo del competidor polaco, ocupaba un lugar especial en la percepción soviética. Se consideraba un coche compacto pero espacioso, apto tanto para el transporte de pasajeros como para las necesidades de diversos departamentos.

Entre sus puntos fuertes se encontraban la familiaridad de la construcción para los conductores nacionales y la relativa adaptación de las piezas de repuesto a la realidad soviética. La carrocería se distinguía por su sencillez y funcionalidad, aunque la variedad de versiones era inferior a la del «Nysa». El «Rafik» se utilizaba ampliamente en medicina, policía y también en el transporte turístico.

Sin embargo, la lista de problemas no era menos impresionante. El motor fallaba a menudo, la suspensión se consideraba débil y la dirección era ruidosa y no siempre fiable. La calidad del montaje solía suscitar quejas y la reparación se veía dificultada por la escasez de herramientas y componentes.

РАФ-977
РАФ-977

Y, sin embargo, fue el «Rafik» el que para muchos se convirtió en un símbolo emocional de la época: un coche con el que se asociaba la vida cotidiana de las ciudades y carreteras soviéticas.

¿Por qué a menudo se prefería la técnica polaca?

En las décadas de 1970 y 1980, la industria soviética trabajaba al límite de sus capacidades. YerAZ y RAF no podían cubrir completamente las necesidades internas, y los microbuses polacos se convirtieron en una solución lógica al problema.

La comparación era la siguiente: YerAZ-762: potente, pero pesado y poco maniobrable; RAF-977: familiar, pero no demasiado dinámico; Nysa 521: ligero, versátil y cómodo, aunque con un motor anticuado. Además, el «Nysa» se distinguía por un precio asequible y una facilidad de uso, lo que era crucial en las condiciones de la economía soviética.

Se utilizaba activamente en los servicios de ambulancia, comunicaciones, bomberos, comercio e incluso como autobús escolar. La versatilidad hacía que el microbús polaco fuera especialmente valioso para un país enorme con diferentes condiciones climáticas y de carretera.

El ocaso de una época y la memoria conservada

A principios de la década de 1990, todo cambió. El sistema soviético dejó de apoyar la producción masiva de este tipo de automóviles, y en Polonia la crisis económica llevó al cese de la producción. El último ejemplar del «Nysa» salió de la cadena de montaje en 1993.

El mercado se llenó rápidamente de microbuses europeos y japoneses más modernos. Sin embargo, el «Nysa» y el «Rafik» no desaparecieron de la memoria colectiva. En 2025, quedan muy pocos coches conservados, pero los clubes de automóviles y los foros de Internet siguen publicando fotos, compartiendo instrucciones y recuerdos, preservando el legado de estos símbolos de una época pasada.

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