El grupo Volkswagen detendrá por primera vez en la historia de la producción de automóviles en Alemania el funcionamiento de una de sus fábricas. A partir del martes, la compañía dejará de fabricar automóviles en la planta de Dresde.
Las razones de la decisión se encuentran en varios ámbitos. Volkswagen se ha enfrentado a una fuerte caída de las ventas en China y Europa, así como a una presión adicional debido a los aranceles de importación de Estados Unidos. En este contexto, el grupo ha reforzado su programa de optimización de costes e intenta aumentar su beneficio operativo.
El analista de Bernstein, Stephen Reitman, señaló que el cierre de la fábrica de Dresde encaja en un plan de reestructuración a gran escala. Volkswagen tiene previsto recortar unos 35.000 puestos de trabajo en Alemania. La dirección del grupo considera que estas medidas son necesarias para mantener la competitividad en un contexto de desaceleración del mercado automovilístico mundial.
La fábrica de Dresde ha estado en funcionamiento desde 2002 y ha producido alrededor de 200.000 automóviles. En comparación, la planta de Wolfsburg produce más coches en menos de medio año.