La clase es realmente inmortal, y esta afirmación encaja a la perfección en el mundo de las motocicletas. Los principios de diseño nacidos en los años 60 y 80 no han envejecido en absoluto y siguen siendo la base de los modelos modernos. Hoy recordaremos las motos retro de cilindrada media más exitosas que, desde los años 90 hasta la década de 2010, se convirtieron en verdaderos iconos de estilo e ingeniería.
6º puesto. Kawasaki W650: un saludo desde los años 60
Lanzada en 1999, la Kawasaki W650 se convirtió en la encarnación del espíritu de los años 60. Era una época de formas redondeadas: tapas de motor suaves, un depósito de combustible cuidado y, por supuesto, ruedas de radios. Los creadores de la W650 abordaron los detalles con cariño: almohadillas suaves en el depósito, un pedal de arranque opcional, un motor vertical en línea con varillas... todo parecía una auténtica moto del pasado.
Los guardapolvos de goma en la horquilla y los brillantes elementos cromados no hacían sino reforzar la sensación de autenticidad. En el aspecto técnico, la W650 es una clásica japonesa típica: un motor de 676 cc refrigerado por aire que desarrolla 50 CV y 56 N·m de par. Dos carburadores, una caja de cambios de cinco velocidades y un esquema de frenos clásico: disco delante y tambor detrás. Con un peso en seco de sólo 195 kg y un depósito de 14 litros, esta moto también destacaba por su legendaria fiabilidad.
5º puesto. Triumph Bonneville: un caballero británico con carisma
En 2001, tras una serie de modelos modernos, la británica Triumph decidió volver a sus raíces y revivió el nombre de Bonneville, uno de los más emblemáticos de la historia de la marca. Los ingenieros se inspiraron no sólo en el aspecto de las motos clásicas de los años 60, sino también en su espíritu.
Bajo las tapas cromadas se escondían árboles de levas, y en lugar del habitual inyector, un par de carburadores, como un saludo del pasado. El bicilíndrico en línea refrigerado por aire de 790 cm³ desarrollaba 62 CV y 60 N·m, trabajando con una caja de cambios de 5 velocidades. Frenos de disco en ambos ejes, una silueta refinada, tubos de escape característicos y una gran cantidad de metal brillante: todo esto hacía de la Bonneville no sólo una moto, sino un símbolo de la escuela británica de construcción de motocicletas.
La serie Bonneville se convirtió rápidamente en un éxito y dio lugar a muchos modelos derivados, desde la brutal Bobber hasta la cómoda America.
4º puesto. Moto Guzzi V7 Classic: la clase italiana con carácter
Aparecida en 2008, la Moto Guzzi V7 Classic se convirtió en una especie de puente entre los años 70 y la modernidad. A diferencia de las formas suaves de los años 60, los setenta dictaban la moda de las líneas rectas, lo que se reflejó en el aspecto de la V7: ruedas de radios, silenciadores en forma de cigarro y un asiento recto acolchado: un verdadero saludo del pasado.
La principal característica es el motor en V longitudinal, el sello distintivo de la marca. Los cilindros sobresalen a los lados y el cigüeñal va a lo largo del eje de la motocicleta: esta solución sólo la utiliza Guzzi.
Bajo el aspecto clásico se esconde un moderno inyector. Con un volumen de 744 cm³, el motor desarrolla 48 CV y 58 N·m de par. Sí, la potencia no es récord -las normas medioambientales europeas se dejan sentir-, pero la moto tiene un encanto único. Frenos de disco delante y detrás, caja de cambios de cinco velocidades, una tracción importante y un diseño único: esta es la fórmula del éxito de la V7 Classic.
3er puesto. Kawasaki W800: la evolución madura de una leyenda
Cuando llegó el momento de adaptar la querida W650 a las nuevas normas medioambientales, los ingenieros de Kawasaki decidieron no limitarse a actualizar el modelo, sino a reinventarlo. Así, en 2011 apareció la W800, una heredera con el mismo espíritu, pero con un enfoque moderno.
El volumen del motor creció, pero la potencia siguió siendo la misma. Al mismo tiempo, la tracción a bajas y medias revoluciones mejoró notablemente. También se modificaron los frenos: delante ahora hay un disco de 320 mm de diámetro, y detrás el tambor ha dejado paso a un mecanismo de disco.
La W800 también recibió un sistema ABS, pero el pedal de arranque, por el contrario, desapareció, dando paso a soluciones más prácticas. El peso se mantuvo en torno a los 200 kg, y el aspecto conservó una estética retro refinada. Esta moto es el compromiso ideal entre lo clásico y lo moderno.
2º puesto. Triumph Thunderbird 900: fuerza y estilo
Una de las primeras motocicletas del "segundo nacimiento" de la marca Triumph, la Thunderbird 900, salió a la venta en 1995. No copiaba literalmente la antigüedad, como la futura Bonneville, sino que más bien la reinterpretaba para las realidades modernas.
Bajo el lacónico diseño retro se escondía un potente motor de tres cilindros con un volumen de 885 cm³, que desarrollaba 70 CV y 72 N·m de par. El motor recibió refrigeración líquida, y en lugar de los dos amortiguadores traseros tradicionales, aquí había un monoamortiguador progresivo.
A pesar de su aparente compacidad, la moto resultó ser pesada: el peso en seco era de unos 220 kg. Sin embargo, esto es lo que dio a la Thunderbird estabilidad y confianza en la carretera.
1er puesto. Honda CB1100: un icono japonés con el espíritu de los años 70
Quizás el mejor ejemplo de retro moderno sea la Honda CB1100, presentada en 2010. Se convirtió en una especie de homenaje a la legendaria Honda CB750, la primera superbike de cuatro cilindros del mundo de 1969, que cambió toda la industria.
La CB1100 recibió el aspecto clásico de los años 70: cromo, ruedas de radios, formas sencillas. Pero bajo esta cubierta se escondía un motor tecnológico: un motor de cuatro cilindros refrigerado por aire con un volumen de 1140 cm³ desarrollaba unos impresionantes 89 CV y 93 N·m de par.
Una horquilla delantera telescópica, dos amortiguadores traseros, dos pinzas de cuatro pistones en el freno delantero y una manejabilidad equilibrada hicieron de la CB1100 un verdadero referente entre las neoclásicas. Con un peso en seco de unos 220 kg, la motocicleta combinaba con confianza un diseño vintage y unas cualidades de conducción modernas.
Clásicos eternos sobre dos ruedas
Todas estas motocicletas son más que simples máquinas. Son máquinas del tiempo que nos transportan a una época en la que el estilo y el alma significaban más que las frías cifras en las especificaciones. Kawasaki, Triumph, Moto Guzzi y Honda han demostrado que se puede crear una moto que siga dando placer décadas después de su lanzamiento.
Muchas de estas modelos todavía se pueden encontrar en excelentes condiciones, y no solo en museos, sino también en las carreteras. Porque la verdadera clase, como la libertad, es atemporal.