Lancia: del genio de la ingeniería al olvido

Historia de una gran marca italiana que fue víctima de los contables y perdió su alma, pero dejó un legado inmortal

Hay marcas cuya muerte causa una ligera tristeza, como la de una fotografía amarillenta. Pero la historia de Lancia no es solo un declive, sino una verdadera tragedia de proporciones shakespearianas, representada en las pistas, en los laboratorios y en los despachos de Turín. En su día fue un símbolo de perfección e innovación en la ingeniería, y hoy no es más que una sombra de su nombre.

Trabajando con coches todos los días, viendo cómo el mundo se inunda de coches desechables, ensamblados según el principio del "constructor universal", uno recuerda cada vez más a Lancia. Una empresa para la que la ingeniería era un arte, no pudo sobrevivir en un mundo donde las decisiones no las toman los ingenieros, sino los financieros.

¿Cómo un fabricante que regaló al mundo la carrocería monocasco, los motores en V y seis títulos de campeón del mundo de rally, se redujo a un solo hatchback que solo se vende en Italia? Es una historia de genialidad, orgullo y errores fatales.

Acto I. Vincenzo Lancia: un hombre adelantado a su tiempo

Todo comenzó con Vincenzo Lancia, piloto de carreras, ingeniero e idealista. Dejó Fiat en 1906 para crear coches sin concesiones. Su primer modelo, el Lancia Alpha 12 HP, ya destacaba por venderse como un coche completamente terminado, y no solo como un chasis con motor.

Lancia Alpha 12 HP
Lancia Alpha 12 HP

Pero la verdadera revolución se produjo en 1922, con la aparición del Lancia Lambda. Era un coche que se adelantó a su tiempo durante décadas.

  • Carrocería monocasco. En aquella época, todos los coches tenían un chasis, como un carro. Lancia creó el primer coche de producción en serie del mundo en el que la carrocería realizaba la función de soporte. Esto permitió reducir el peso, mejorar la maniobrabilidad y la resistencia.
  • Suspensión independiente. En la era de los muelles y los ejes, Lancia introdujo puntales hidráulicos, un paso que otros se atrevieron a repetir solo décadas después.
  • El primer V4 de producción en serie. Un motor compacto con una inclinación de solo 13° permitió que el coche fuera más bajo y aerodinámico.

El Lancia Lambda se convirtió en un manifiesto de ingeniería, pero la producción de tales coches era demasiado cara.

Tras la muerte de Vincenzo en 1937, su hijo Gianni continuó el trabajo de su padre y creó el legendario Aurelia B20 GT, el primer cupé de la clase Gran Turismo. Bajo el capó trabajaba el primer V6 de producción en serie del mundo, diseñado por Vittorio Jano.

Sin embargo, la pasión de Gianni por las carreras fue fatal para la empresa. En la década de 1950, Lancia construyó un ingenioso coche de carreras D50 con tanques de combustible laterales y una distribución de peso ideal. Pero no había suficiente dinero para el equipo, y el proyecto se vendió a Enzo Ferrari, quien creó sus primeros coches de campeonato basados en el D50.

Acto II. Rally y gloria: la era de Cesare Fiorio

A finales de la década de 1960, Lancia estaba al borde del colapso. En 1969, fue absorbida por el Grupo Fiat. Al principio parecía un rescate, pero pronto los ingenieros se concentraron en su principal pasión: el automovilismo.

El equipo estaba dirigido por Cesare Fiorio, un hombre que combinaba el talento de un ingeniero y la astucia de un estratega. Entendía que en los rallies no solo gana la velocidad, sino también el ingenio.

Lancia Stratos HF 
Lancia Stratos HF
  • Lancia Stratos HF (1973–1978). El primer coche creado específicamente para rallies. Motor central V6 Ferrari, carrocería en forma de cuña de Bertone y tres títulos de campeón consecutivos. El Stratos se convirtió en una leyenda.
  • Lancia Rally 037 (1982–1984). El último campeón de tracción trasera. Cuando todos se pasaron a la tracción total, el 037 logró vencer al Audi Quattro gracias a su ligereza y al genio de Walter Röhrl.
  • Lancia Delta S4 (1985–1986). Un monstruo con doble sobrealimentación: mecánica y turbo. 500 CV para 800 kg de peso. Demasiado rápido y peligroso: después de trágicos accidentes, se prohibió el Grupo B.
  • Lancia Delta Integrale (1987–1992). Una versión civil que se convirtió en leyenda. Seis títulos consecutivos en el campeonato mundial, un récord que nadie ha superado hasta ahora.

En estos años, Lancia fue un símbolo de victorias e innovación. Pero entre bastidores, Fiat ya estaba preparando la "optimización".

Acto III. Asesinato desde dentro: cuando los ingenieros fueron reemplazados por contables

En la década de 1990 comenzó la unificación. El nuevo Delta II se basó en la plataforma del Fiat Tipo, el Kappa en las unidades del Alfa Romeo. La huella de la ingeniería de Lancia estaba desapareciendo.

Anteriormente, la empresa también se vio socavada por el "escándalo del óxido": para el modelo Beta se utilizó metal soviético barato, y los coches se pudrieron en masa. La reputación se derrumbó y nadie percibió la marca como premium.

Lancia Beta 
Lancia Beta

En 1992, Fiat cerró el programa de rally de Lancia, destruyendo lo que mantenía viva a la marca. Luego, solo la caída. Thesis, Phedra, Lybra: coches extraños, pesados y sin carácter.

El apogeo llegó en 2011, cuando Fiat decidió vender Chrysler en Europa bajo la marca Lancia. Así, el Thema se convirtió en el Chrysler 300C, el Flavia en el Chrysler 200 y el Voyager en el Grand Voyager. Esto ya era una burla de la leyenda.

Un genio al que obligaron a dibujar etiquetas

Fiat mató fríamente a Lancia. De símbolo del arte de la ingeniería italiana, la marca se convirtió en un almacén de modelos innecesarios. Hoy solo queda un pequeño hatchback, el Ypsilon, que solo se vende en Italia.

El Grupo Stellantis promete el renacimiento de la marca, pero la pregunta sigue abierta: ¿será ese mismo Lancia, nacido de la pasión y la gasolina, o simplemente otro proyecto de marketing?

Lancia ha muerto, pero su espíritu sigue vivo. Stratos, 037, Delta Integrale no son solo coches. Son monumentos al genio humano.

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