Amortiguadores en peligro: cómo saber si la suspensión está cediendo

Por qué unos amortiguadores desgastados privan al automóvil de estabilidad y al conductor de seguridad y tranquilidad

El ritmo de vida moderno se acelera, el automóvil hace tiempo que dejó de ser un signo de estatus y se ha convertido en una herramienta cotidiana. Lo usamos a diario: vamos al trabajo, llevamos a los niños, vamos de compras o salimos de la ciudad. Y en este ajetreo constante, casi nadie piensa en la enorme carga que soportan los amortiguadores.

Mientras tanto, son ellos, los silenciosos e inadvertidos "trabajadores" del automóvil, los que se encargan de la suavidad de la marcha, la precisión de la dirección y, lo que es especialmente importante, la seguridad de todos los que se encuentran en el habitáculo. Como cualquier elemento mecánico, con el tiempo se desgastan.

Descuidar su estado es un riesgo no solo para la comodidad, sino también para la vida.

¿De qué se encargan realmente los amortiguadores?

Si hablamos sin complicaciones técnicas, los amortiguadores están diseñados para suprimir las oscilaciones de la carrocería que se producen al circular por terrenos irregulares. Amortiguan los golpes de los baches, las protuberancias y las juntas del asfalto, manteniendo el automóvil en una posición estable.

Gracias a ellos, las ruedas están constantemente pegadas a la carretera, lo cual es fundamental para una conducción normal y una frenada eficaz. Son los amortiguadores en buen estado los que permiten que el coche reaccione con precisión al giro del volante, no se "desplace" en las curvas y se detenga a tiempo al pisar el pedal del freno.

Cinco señales de que los amortiguadores necesitan ser reemplazados

1. La carrocería se balancea y "salta"

Uno de los síntomas más notables es el balanceo excesivo del automóvil en carreteras irregulares. Si antes los badenes se pasaban casi desapercibidos, y ahora el coche salta y sigue balanceándose durante varios segundos, los amortiguadores claramente han perdido eficacia.

Este comportamiento se denomina "salto": después de un golpe, la carrocería tarda mucho en estabilizarse, como un péndulo.

2. La distancia de frenado se ha alargado

Los amortiguadores en buen estado presionan las ruedas contra el asfalto. Cuando están desgastados, al frenar bruscamente el automóvil empieza a "cabecear" bruscamente, y el agarre de los neumáticos a la carretera empeora.

Como resultado, los frenos están formalmente en buen estado, pero la parada se produce notablemente más tarde. Si en una superficie seca el coche ha empezado a frenar peor que antes, es obligatorio revisar la suspensión.

3. Han aparecido ruidos y vibraciones extraños

Los chirridos, golpes y sacudidas a menudo se atribuyen a la edad del automóvil o a las malas carreteras. Sin embargo, a menudo la fuente de estas sensaciones son precisamente los amortiguadores desgastados.

Si todo lo demás en la suspensión está en orden, y aun así han aparecido nuevos ruidos, vale la pena prestar atención precisamente a los amortiguadores.

4. Los neumáticos se desgastan de forma desigual

Los amortiguadores defectuosos no mantienen las ruedas en contacto constante con la carretera. Debido a esto, los neumáticos empiezan a "saltar", y el desgaste se vuelve desigual: por los bordes o en forma de manchas separadas.

Este tipo de desgaste es una señal directa de que el agarre a la carretera es inestable. En este caso, no se debe posponer el diagnóstico de la suspensión.

5. Rastros de aceite en el amortiguador

Dentro del amortiguador hay un líquido de trabajo. Con el tiempo, las juntas pierden su hermeticidad, y aparece una capa de aceite o fugas evidentes en la carcasa.

A veces la fuga no es llamativa, pero si hay otros síntomas al mismo tiempo, la comprobación de fugas se vuelve obligatoria.

¿Qué consecuencias tiene ignorar el problema?

Muchos conductores postergan el reemplazo hasta el último momento, hasta que la situación se vuelve crítica. Sin embargo, el uso prolongado de amortiguadores desgastados conlleva una serie de consecuencias desagradables:

  • aumento notable de la distancia de frenado, especialmente en superficies mojadas;
  • empeoramiento de la maniobrabilidad en las maniobras y en las curvas;
  • desgaste acelerado de los neumáticos y otros elementos de la suspensión;
  • carga adicional en la carrocería, la dirección y el volante;
  • fatiga rápida del conductor debido a las sacudidas constantes.

La seguridad siempre debe ser lo primero. Ahorrar en la suspensión casi siempre se traduce en gastos mucho más caros después de un accidente o una avería grave.

¿Con qué frecuencia se deben revisar los amortiguadores?

En promedio, la vida útil de los amortiguadores es de 60 000 a 100 000 kilómetros de recorrido. El plazo concreto depende de la calidad de las carreteras, el estilo de conducción y las condiciones de uso.

Sin embargo, estas cifras son promedios. Si el automóvil circula con frecuencia por carreteras en mal estado, se utiliza con carga completa o se utiliza en climas difíciles, se debe revisar la suspensión cada 20–30 mil kilómetros y обязательно después de cada invierno. Incluso las pequeñas sospechas son motivo para visitar el taller.

Los problemas con los amortiguadores siempre son más fáciles y baratos de prevenir que de solucionar sus consecuencias. Si nota al menos una de las señales enumeradas, no posponga el diagnóstico.

La confianza al volante, la comodidad y la seguridad de los pasajeros deben seguir siendo una prioridad. El reemplazo oportuno de los amortiguadores permite ahorrar no solo dinero y nervios, sino también evitar problemas mucho más graves en la carretera.

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