Arrancar el motor en una mañana helada es una prueba incluso para un coche nuevo. Giras la llave o presionas el botón, el calentador tararea silenciosamente en la cabina y, debajo del capó, comienza una serie de cargas cortas pero muy duras. En este momento, el motor sufre un desgaste comparable al de 100 a 200 km de recorrido, y todo esto sucede en cuestión de segundos. ¿Por qué sucede esto y por qué el arranque en frío es uno de los modos de funcionamiento más peligrosos para el motor? Vamos a analizarlo en orden.
¿Qué sucede en los primeros segundos después del arranque?
Cuando el coche permanece varias horas en el frío, el aceite del motor se espesa y se escurre hacia el cárter. Solo quedan rastros de lubricante en las piezas, e incluso estos funcionan peor de lo normal: el aceite no forma una película completa y no se mantiene en los espacios.
Después de girar la llave, el motor de arranque comienza a girar el cigüeñal, los pistones se mueven por los cilindros, pero la bomba de aceite aún no tiene tiempo de bombear aceite a través del sistema durante los primeros 10 a 15 segundos. Es en esta corta ventana cuando el motor funciona prácticamente "en seco": la superficie de los cilindros, los anillos del pistón y los cojinetes del cigüeñal se frotan directamente entre sí.
Esto no es teoría, sino una dura realidad: las micropartículas de metal se desgastan, los espacios aumentan y comienza un desgaste acelerado. Los especialistas afirman directamente: un arranque en invierno es comparable a 100–300 km de recorrido normal, así de duro es este modo.
¿Por qué el arranque en invierno es el más dañino?
A -20 °C, cualquier aceite se espesa muchas veces más que a temperaturas positivas. Incluso un sintético 5W-40 de calidad se vuelve viscoso como la miel en el frío. La bomba necesita más tiempo para empujarlo a través de los canales, lo que significa que el motor funciona durante más tiempo en condiciones de fricción límite.
Pero el aceite es solo una parte del problema. Esto es lo que también hace que el arranque en invierno sea especialmente peligroso:
• El metal se contrae en el frío. Los espacios entre el pistón y el cilindro aumentan. La película de aceite no puede ocupar completamente el espacio: se produce una fuga de gases, se pierde compresión y las piezas reciben una carga de choque.
• El combustible se evapora mal. La gasolina o el diésel se mezclan con el aire de manera menos eficiente en el frío. Parte del combustible se asienta en las paredes de los cilindros, lavando los restos de aceite y privando a la superficie de una protección mínima.
• La batería se debilita. En el frío, la batería pierde hasta el 50% de la corriente. El motor de arranque gira más lentamente, el motor tarda más en "atrapar" la primera chispa, lo que significa que aumenta el tiempo de funcionamiento sin una lubricación normal.
Todos estos procesos se superponen entre sí. En verano, el motor lo tiene más fácil, pero en invierno cada arranque en frío es un estrés grave.
Tres conceptos erróneos comunes sobre el arranque en invierno
Mito #1. No es necesario calentar, simplemente súbete y conduce
En los manuales de los coches modernos a menudo escriben que puedes empezar a conducir inmediatamente. Esto es cierto, pero solo formalmente. La electrónica realmente permite que el motor funcione en frío, pero no elimina el desgaste.
Mientras el aceite no se calienta y no llega a todos los componentes, la cadena de distribución, los compensadores hidráulicos y los cojinetes experimentan mayores cargas. Por lo tanto, después de arrancar, puedes conducir, pero con mucho cuidado, sin aceleraciones bruscas, hasta que la temperatura del refrigerante alcance al menos 40–50 °C.
Mito #2. Un buen sintético resuelve el problema
El aceite con un índice de 0W o 5W realmente tolera mejor las heladas, pero tampoco es capaz de llenar todo el motor al instante. El aceite tarda entre 10 y 20 segundos en pasar del cárter al árbol de levas, y durante este tiempo el motor funciona prácticamente con fricción seca. El sintético reduce los riesgos, pero no elimina la física.
Mito #3. Los revestimientos modernos de los cilindros no temen al frío
El nicasil, el alusil y otros revestimientos reducen la fricción, pero solo en presencia de una película de aceite. Si el aceite no ha llegado a las paredes, el desgaste sigue produciéndose.
Además, las finas paredes de los motores modernos a menudo son más exigentes con la temperatura correcta que los antiguos bloques de hierro fundido.
¿Cómo saber si el motor está sufriendo arranques en frío?
Si el motor experimenta regularmente arranques invernales difíciles, el problema se manifiesta con bastante rapidez:
• Mayor consumo de aceite. Si tienes que rellenar más de 0,5 litros entre cambios, es probable que los cilindros y los anillos ya estén desgastados.
• Humo azul al arrancar. Los primeros segundos después del arranque, el humo se vuelve más denso, un signo de que el aceite entra en la cámara de combustión.
• Caída de la compresión. La irregularidad entre los cilindros o los bajos indicadores suelen indicar un desgaste del grupo cilindro-pistón.
• Golpeteo metálico en frío. Los compensadores hidráulicos o la cadena de distribución pueden "golpear" debido a la falta de aceite.
• Funcionamiento irregular del motor. Si el motor falla hasta que se calienta, esto también puede indicar una compresión reducida.
Dos o más señales son motivo para tomar medidas urgentes, de lo contrario, la reparación se volverá inevitable y costosa.
El arranque en frío no es una sentencia. Existen formas de reducir el desgaste: desde una técnica de calentamiento correcta y sencilla hasta tecnologías modernas que crean una película protectora en las piezas incluso antes de que el aceite se caliente por completo.