Top 5 de motores legendarios que cambiaron el mundo del automóvil

Los frutos de genios de la ingeniería que dejaron una huella imborrable en la historia

Cada unidad de potencia automotriz es el resultado de la investigación en ingeniería. Sin embargo, algunos de ellos no solo se convierten en la base de un automóvil, sino en una verdadera leyenda, cambiando la idea de lo posible. Presentamos los cinco motores cuya complejidad y superioridad tecnológica conquistaron todo el mundo de la automoción.

Ferrari 4.5L V8 (458 Italia) — el canto del cisne de los atmosféricos

Esta unidad de potencia es el último suspiro de la era de los motores atmosféricos, un símbolo de los tiempos en que las normas ambientales aún no habían vencido a las emociones. En el momento de su debut, tenía una potencia específica récord para las unidades atmosféricas de producción: 127 caballos de fuerza por litro de cilindrada.

Este motor de ocho cilindros en V giraba hasta unas increíbles 9000 revoluciones por minuto, creando una sinfonía acústica única y proporcionando una respuesta instantánea al pedal del acelerador. Para lograr tales características, se utilizaron tecnologías de la Fórmula 1: pistones aligerados con revestimiento de grafito para minimizar la fricción, un sistema de cambio de geometría del colector de admisión e inyección directa de combustible a una presión de 200 bares.

Ferrari 4.5L V8
Ferrari 4.5L V8

La evolución de este motor fue la versión para el modelo 458 Speciale, donde la potencia se incrementó a 605 caballos de fuerza. Sin embargo, su legado se interrumpió con la llegada del V8 turboalimentado al modelo Ferrari 488, que marcó el fin de una era.

Dato interesante: la transmisión de doble embrague de siete velocidades del 458 Italia no tiene la palanca de cambios tradicional: el conductor controla las marchas exclusivamente mediante las levas del volante, lo que subraya la filosofía de carreras del automóvil.

BMW S70/2 (1992) — el corazón del supercoche más grande

Aunque técnicamente no es el motor más complejo de esta selección, su importancia radica en que se convirtió en el corazón de un supercoche excepcional de su tiempo y uno de los mejores automóviles de la historia. El V12 de seis litros con sistema de cambio de fase de válvulas VANOS fue creado especialmente para el legendario McLaren F1.

Combinaba la más alta fiabilidad (¡una vida útil de unos 250.000 kilómetros!) con una potencia fantástica para una unidad atmosférica y una curva de par uniforme en todo el rango de revoluciones. Este motor siguió siendo una obra de arte de ingeniería única y exclusiva. Su espíritu sigue vivo en los modernos motores atmosféricos de altas revoluciones de la división BMW M.

BMW S70/2
BMW S70/2

Una historia curiosa: originalmente, Gordon Murray, el creador del McLaren F1, quería utilizar una unidad de potencia de Honda, pero los japoneses se negaron, alegando que su motor "ya estaba en el mejor automóvil del mundo", el supercoche NSX. Esta negativa obligó a Murray a recurrir a BMW, lo que finalmente dio origen a una de las alianzas más emblemáticas de la industria automotriz.

Bugatti W16 — cosmos de ingeniería en la tierra

Es el único motor de dieciséis cilindros del mundo con una configuración en W, que en realidad son dos bloques de ocho cilindros de motores VR conectados en un ángulo de 72 grados. El resultado son cuatro filas de cilindros, 64 válvulas y cuatro turbocompresores, que crean una increíble sinfonía de potencia.

Tras debutar en 2005 en el modelo Veyron con una potencia de 1001 caballos de fuerza, en 2016 en el modelo Chiron la potencia se elevó a 1500 CV, y en la última versión para el roadster Mistral, a unos impresionantes 1600 CV.

Bugatti W16
Bugatti W16

Para ensamblar un motor W16, que consta de 3500 piezas, dos técnicos altamente cualificados necesitan seis días hábiles completos. El sistema de refrigeración de esta unidad incluye tres radiadores principales y bombea hasta 40 litros de refrigerante. El modelo Mistral será el último automóvil con este legendario motor, poniendo fin a toda una era del W16 en la automoción.

Este motor no es solo un logro tecnológico, es un manifiesto de audacia en la ingeniería, que demuestra que en la era de la electrificación todavía hay lugar para ideas locas y su implementación al más alto nivel.

Toyota 1JZ-GTE — filosofía japonesa de fiabilidad y potencia

Este motor de seis cilindros en línea de 2,5 litros estaba equipado originalmente con dos turbinas paralelas CT12A, y después de una modernización a gran escala en 1996, recibió una turbina más grande y un sistema de cambio de fase de válvulas VVT-i, lo que mejoró drásticamente la elasticidad y la respuesta.

La primera generación (1990–1995) producía 280 caballos de fuerza, y después de la actualización, el par aumentó de 363 Newton-metros a 379 N·m, alcanzando su punto máximo a 2400 revoluciones por minuto. La vida útil del motor se estima en 500.000 kilómetros o más, incluso con un uso activo, lo que es un punto de referencia en cuanto a fiabilidad.

Toyota 1JZ-GTE
Toyota 1JZ-GTE

Un detalle interesante: el desarrollo de la culata fue realizado con la participación de la empresa Yamaha, cuyo logotipo se puede encontrar en la cubierta de la correa del mecanismo de distribución de gas, un testimonio de la colaboración de dos gigantes japoneses.

Este motor se ha convertido en un culto entre los preparadores y los amantes del drifting gracias a su capacidad para soportar un aumento significativo de potencia sin modificaciones importantes. Muchos ejemplares se han potenciado hasta los 500–600 CV y siguen funcionando de forma fiable durante décadas.

Mazda 13B-REW (1991) — la cima de la revolución rotatoria

Es la cima de la evolución de los motores rotativos Wankel en la automoción de masas. Dos cámaras rotativas, turbocompresión secuencial (dos turbinas que se conectan por etapas según las revoluciones) y una fantástica capacidad para girar a altas revoluciones hicieron que esta unidad fuera única. El motor era increíblemente compacto, ligero y permitía crear automóviles con una distribución de peso ideal en los ejes.

El apogeo del desarrollo de la tecnología rotatoria fue el motor R26B, con el que Mazda obtuvo una victoria histórica en la legendaria carrera de las "24 Horas de Le Mans" en 1991, convirtiéndose en el único fabricante de automóviles japonés ganador de este prestigioso maratón.

Mazda 13B-REW
Mazda 13B-REW

El principal "enemigo" de este motor son sus propios apetitos. Consumía mucho combustible y, lo que es más importante, aceite de motor, que se utilizaba para lubricar las juntas ápice. Y la vida útil relativamente corta de estas juntas se convirtió en un tema recurrente entre los propietarios, aunque para muchos entusiastas su carácter único, sus altas revoluciones y su sonido único valían todas las molestias y los costes de mantenimiento.

El legado de las leyendas

Estos cinco propulsores tienen algo en común: no solo impulsaron automóviles, sino que también impulsaron la industria. Cada uno de ellos se convirtió en un símbolo de su época: el Ferrari V8, como el último himno a los motores atmosféricos; el BMW S70/2, como prueba de la posibilidad de crear un propulsor fiable para supercoches; el Bugatti W16, como un manifiesto de audacia ingenieril; el Toyota 1JZ-GTE, como un estándar de equilibrio entre potencia y fiabilidad; y el Mazda 13B-REW, como un experimento único que mostró un camino alternativo para el desarrollo de la ingeniería de motores.

Estos motores nos recuerdan que un automóvil no es solo un medio de transporte, sino también la encarnación del esfuerzo humano por la perfección, la velocidad y las emociones. En la era de la electrificación, se vuelven aún más valiosos, transformándose de soluciones de ingeniería en obras de arte que inspirarán a generaciones de entusiastas del automóvil.

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