Cada año es lo mismo: apenas la nieve cubre la carretera, las vías se llenan de conductores con neumáticos de verano, apresurándose "por costumbre". Algunos no han tenido tiempo de cambiar los neumáticos, otros simplemente olvidaron que con el primer descenso de la temperatura todo cambia: el agarre, el frenado y la lógica del movimiento. Incluso una ligera capa de hielo puede aumentar la distancia de frenado varias veces.
Si en asfalto seco a una velocidad de 60 km/h un automóvil se detiene en aproximadamente 62 metros, en hielo esta cifra aumenta a 184 metros, ¡casi dos campos de fútbol! En este intervalo se pueden colocar 45 automóviles. Por lo tanto, todo aquel que salga a la carretera en invierno debe recordar: la primera nieve no es solo un hermoso paisaje, sino una prueba real de atención y preparación.
¿Qué le sucede al coche en la nieve?
La nieve fresca y suelta puede crear una fina película de agua entre el neumático y el asfalto. Como resultado, el coeficiente de agarre disminuye drásticamente incluso con buenos neumáticos de invierno. En caso de frenado brusco, aceleración o giro, los sistemas ABS y ESP entran en funcionamiento de inmediato.
Si los sensores están en buen estado y los neumáticos no están desgastados, el coche se mantendrá estable. Pero si la banda de rodadura está "calva" o si la electrónica falla, el riesgo de derrape se vuelve máximo. Por lo tanto, antes de la temporada de invierno, vale la pena verificar el estado de los sensores, la profundidad de la banda de rodadura y la presión de los neumáticos. Esto no es una formalidad, sino una garantía real de seguridad.
Transición a un estilo de conducción invernal
Con la primera nieve, es importante reconstruir completamente el estilo de conducción del automóvil. En invierno, no se puede actuar bruscamente, ya sea con el acelerador, el freno o el volante. Todo debe ser suave, anticipado y con margen.
Recuerde: en la carretera puede haber conductores "no preparados", así que mantenga una distancia de una vez y media o dos veces mayor de lo normal. Al maniobrar, evite los cambios bruscos de dirección y planifique el frenado con anticipación. Deje que el motor le ayude a reducir la velocidad, no solo las pastillas de freno.
Preste especial atención al estado del motor. Las primeras heladas a menudo revelan viejos problemas: mangueras agrietadas, juntas desgastadas, anticongelante con fugas. Antes de que llegue el frío, vale la pena inspeccionar cuidadosamente el compartimento del motor: una pequeña fuga en octubre puede convertirse en un motor congelado en diciembre.
No se oriente por el calendario, escuche el clima
No es necesario cambiar los neumáticos por la fecha, sino por la temperatura. Los neumáticos de verano pierden elasticidad incluso a +5…+7 °C, convirtiéndose en "plástico". Por lo tanto, es mejor cambiar los neumáticos con anticipación: cuanto antes, más tranquilo.
El frío también afecta la presión de los neumáticos: por cada descenso de temperatura de 10 grados, la presión cae aproximadamente 0,1 bares. Los neumáticos con baja presión aumentan el consumo de combustible y empeoran el manejo. Verifique la presión en frío con un manómetro y mantenga los valores dentro de la norma especificada por el fabricante.
¿Cómo comportarse en una carretera invernal?
La primera nieve es una señal para cambiar la forma de conducir. La distancia debe aumentarse de dos a tres veces para tener al menos 6 a 10 segundos para reaccionar. Realice todas las maniobras suavemente y planifique el frenado con anticipación. Utilice el frenado del motor y no abuse del pedal del acelerador.
En la nieve suelta, las ruedas pueden bloquearse e incluso ayudar a detenerse más rápido, pero en condiciones urbanas es más seguro confiar en el ABS. Presione el pedal con confianza y concéntrese en la dirección.
Si su automóvil tiene un modo Snow, no lo ignore: arrancar con una marcha baja reduce el riesgo de patinar y ayuda a mantener el control.
¿Cómo proteger el coche de los productos químicos de invierno?
Los reactivos son un problema aparte. Corroen el metal, las líneas de freno y la pintura. Para prolongar la vida útil de la carrocería, lave regularmente la parte inferior y trate los sellos de goma con silicona; esto evitará la corrosión y la congelación de las puertas.
Después de conducir sobre nieve y sal, no olvide realizar un par de frenadas suaves; así secará los discos y las pastillas de freno.
La regla principal del invierno: calma y preparación
La primera nieve siempre es una prueba: tanto para el coche como para el conductor. Aquellos que la reciben preparados evitan la mayoría de los problemas. Revise los neumáticos, la batería, los frenos y no se apresure en la carretera.
El invierno no se trata de velocidad, sino de estabilidad, suavidad y atención. Cuanto antes se dé cuenta de esto, más tiempo permanecerá intacto su automóvil, y usted con él.